Tras una década de tensiones, Turquía e Israel acuerdan normalizar relaciones diplomáticas, impulsados por el refuerzo de la cooperación en materia de seguridad y energía. El anuncio realizado el miércoles 17 pasado garantiza nuevamente el intercambio de embajadores y cónsules.
El primer ministro israelí, Yair Lapid, expresó que la actualización de las relaciones “contribuirá a profundizar los lazos entre ambos pueblos, expandir los vínculos económicos, comerciales y culturales y fortalecer la estabilidad regional”. Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores turco, Mevlut Cavusoglu, destacó los “pasos positivos” que provinieron de Israel y que a su vez permitieron la designación de un nuevo embajador en Tel Aviv. Sin embargo, no dejó de señalar que Ankara “no abandonará la causa palestina” a pesar de este nuevo cuadro de situación.
El gran movimiento se produce como consecuencia de un devenir de pequeños avances en la relación bilateral, que tuvieron como hitos la visita del presidente israelí, Isaac Herzog, en marzo de este año, seguido por visitas mutuas de los ministros de Relaciones Exteriores. Las reuniones habían sido motivadas por factores económicos, energéticos y de seguridad, en un contexto internacional que logró catalizar este tipo de reacomodamientos.
Cabe recordar que la relación bilateral arrastraba tensiones profundas desde el incidente de la 2 flotilla de paz turca Mavi Marmara frente a las costas de Gaza en 2010. A partir de este hecho, los vínculos diplomáticos fueron las principales víctimas de las dinámicas de los contextos domésticos de cada uno de los países y del contexto regional convulso.