El pasado jueves 8 de octubre, el canciller turco Hakan Fidan despejó una de las grandes dudas que rodean al llamado Pacto de La Meca, el acuerdo de defensa mutua que une a Turquía, Arabia Saudita y Pakistán. En una conferencia de prensa en Ankara, donde Turquía y Hungría se reunieron de forma bilateral, sostuvo que el tratado tiene carácter exclusivamente defensivo y que no obliga a su país a enviar tropas a territorio ajeno para lanzar ataques.
"No es un acuerdo de ataque",[1] afirmó Fidan. Esto es importante porque busca marcar una diferencia entre defender a un aliado y participar en operaciones ofensivas. Esa distinción abarca a los hutíes de Yemen, el movimiento aliado de Irán que ataca a Arabia Saudita. En términos concretos, Ankara descarta intervenir militarmente en el territorio yemení.
Esto no significa que Turquía se mantenga al margen. Hasta ahora envió sistemas de defensa aérea, personal técnico y un número limitado de tropas con el objetivo declarado de proteger suelo saudí de los ataques hutíes contra el reino. Fidan agregó que delegaciones militares evaluarán qué necesita Riad para su defensa y qué pueden aportar Ankara e Islamabad. Según dos funcionarios citados por Reuters, el apoyo es principalmente defensivo y técnico.
Si bien Turquía planea enviar más personal y equipos de defensa aérea para proteger ciudades e infraestructura energética saudíes, un alto funcionario descartó una intervención directa en Yemen. Cuatro días después, Erdoğan condenó los ataques hutíes contra aeropuertos civiles saudíes, que dejaron 12 muertos.
En paralelo, el canciller se refirió a Israel: dijo que Turquía no espera cambios en la política exterior israelí después de las elecciones del 27 de octubre, cualquiera sea el resultado. La declaración sugiere que Ankara no ve en las urnas una oportunidad de giro en las relaciones con Jerusalén, un factor que seguirá condicionando el equilibrio regional.
Finalmente, la oposición reclama que el parlamento debata el pacto. El líder opositor Özgür Özel sostiene que el gobierno vulnera los artículos 90 y 92 de la Constitución. En este sentido, deja en claro que el Pacto de La Meca no es algo tan simple e inusual tanto en Medio Oriente como al interior de Turquía.[2]