El presidente Recep Tayyip Erdogan anunció la firma de un contrato con Rusia para la compra del sistema de defensa antiaérea S-400, el cual otorgará mayor control del espacio aéreo turco y brindará un elemento de disuasión de defensa aérea. Podrá proteger la infraestructura militar, económica y gubernamental y Turquía podría beneficiarse de la transferencia tecnológica.
El acuerdo es funcional a la estrategia de defensa turca de doble vía en la cual Ankara no solo coopera con la OTAN, sino que también busca diseñar una agenda de defensa nacional, cuyo basamento es la soberanía y la independencia del Estado turco.
Sin embargo, el acuerdo no fue grato para EEUU y la OTAN, debido a que Rusia podría acceder a información clave sobre las capacidades de la Alianza. Asimismo, la situación es considerada problemática dado que Turquía limita con territorios estratégicos y desempeña un rol esencial en los desafíos de seguridad en la región. Incluso el sistema S-400 no se
integrará con la arquitectura de defensa antimisiles de la OTAN, situación criticada por el Pentágono, ya que sostiene que los miembros deberían comprar equipos interoperables.
El acuerdo es una señal de hostilidad hacia Occidente y un signo de mejoría en las relaciones turco-rusas, luego de la crisis diplomática desencadenada en 2015. El acercamiento responde a la tensión existente entre Ankara y EEUU, luego de la decisión norteamericana de respaldar a las milicias kurdas sirias, consideradas "terroristas" por Ankara.
No obstante, incluso si el Acuerdo concluye, las relaciones bilaterales turco-rusas aún deberán afrontar una profunda rivalidad geopolítica e intereses opuestos en la región, particularmente en el futuro de Bashar Al-Asad y en el trato a los tártaros de Crimea.
https://elpais.com/internacional/2017/09/12/actualidad/1505226221_079639.html
http://www.aljazeera.com/indepth/opinion/2017/03/turkey-buy-russia-s400-missile-defence- system-170323131537509.html
ABRIL MANALI MUÑOZ
Observatorio Región MENA