En julio del 2022, los informes del FMI advertían sobre el riesgo que podría provocar la crisis alimentaria a nivel internacional y afirmaba que los riesgos podrían mitigarse si se lograba cooperar para aliviar los bloqueos logísticos existentes en el Mar Negro que ponen freno a las exportaciones, fundamentalmente de granos, que provienen de Ucrania.
A finales del mes de julio, se reunieron en Turquía el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan y los representantes de Kiev y Moscú, logrando la firma de un acuerdo que permite la salida de granos de Ucrania por el Mar Negro, el acuerdo permitirá aliviar la crisis alimentaria en tanto se liberarán más de 22 millones de toneladas de alimentos de los silos ucranianos y permitirá que Rusia exporte cereales y fertilizantes.
Para el presidente turco, el logro de la firma del acuerdo redundó en beneficios económicos y simbólicos. Por un lado, Ankara obtendrá enormes cantidades de granos a precios preferenciales en respuesta a su rol de mediador. Por el otro, Turquía eleva su rol internacional como actor clave en el escenario regional e internacional, en este sentido, distintos funcionarios turcos comenzaron a reforzar la idea de que Ankara benefició la seguridad alimentaria de más de 400 millones de personas alrededor del mundo.
Dichas utilidades económicas y simbólicas se producen en un contexto altamente funcional, Erdogan se enfrenta en el 2023 a las elecciones presidenciales, en donde el fortalecimiento de su
imagen personal y el repunte de la economía turca tendrá un rol clave en los resultados de dichas elecciones, sobre todo luego de la devaluación de la lira turca y de la inflación que azota al país desde hace tiempo.
Palabras clave: Turquía – Rusia – Ucrania – Crisis alimentaria