IREMAI· GEMO
REPORTE
FRAME 01/14 · 1 de julio de 2026

Turismo y deporte durante la guerra: los límites del soft power

La guerra entre Irán, Estados Unidos (EEUU) e Israel ha puesto en jaque para las petromonarquías la viabilidad de planes de diversificación económica, como la Saudi Vision 2030 y las estrategias políticas de sportwashing que dependían de la percepción del Golf

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Fotografía · IREMAI Derechos reservados
1 de julio de 2026 2 min Medio Oriente 293 palabras
REPORTE · OBSERVATORIO

La guerra entre Irán, Estados Unidos (EEUU) e Israel ha puesto en jaque para las petromonarquías la viabilidad de planes de diversificación económica, como la Saudi Vision 2030 y las estrategias políticas de sportwashing que dependían de la percepción del Golfo como un oasis de estabilidad ajeno a los conflictos en Medio Oriente.

En este contexto, el sector turístico sufrió una contracción inmediata por las alertas de seguridad internacionales que desaconsejaron la permanencia en la región. Como consecuencia, se cancelaron masivamente los vuelos hacia la región y cayeron drásticamente las reservas hoteleras, provocando un desplome generalizado de la actividad turística. El impacto resultó fulminante desde el desenlace de la guerra, y persiste al afectar la rentabilidad y los ingresos proyectados de las inversiones en megaproyectos turísticos.

Otro ámbito en donde la guerra hizo eco se da en el soft power deportivo, concebido originalmente como un seguro de legitimidad y un canal de vinculación con la comunidad internacional. Algunos de los eventos más importantes que fueron suspendidos incluyen los Grandes Premios de Fórmula 1 en Bahréin y Arabia Saudita y la cancelación de la Finalísima de fútbol en Qatar. La suspensión de estos eventos impacta de manera directa y retroalimenta la crisis del sector turístico y la caída del gasto de extranjeros de alto poder adquisitivo.

En conclusión, el escenario actual demuestra que el poder económico no es fungible ante la lógica de la fuerza e impone un límite real a la diplomacia y la diversificación económica. La crisis plantea una interrogante de fondo sobre el futuro de los compromisos de la región con el capital privado y las organizaciones deportivas; ya que mientras la inestabilidad geopolítica persista, la agenda del Golfo seguirá siendo rehén de factores que escapan al control de sus gobernantes.

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