Túnez ha pasado por un año de grandes acontecimientos e importantes cambios. En comparación con otros países de la región Túnez se resalta a través de su experiencia democrática, aunque la situación económica sigue siendo crítica, con un bajo crecimiento, una inflación disparada y una gran deuda pública. Además, los atentados terroristas que sufre el país, lo convierten en un destino peligroso y complicado para el turismo siendo una de sus fuentes principales de ingreso.
En cuanto a importantes acontecimientos, en el día de la República de Túnez, se anunció la muerte del presidente Beji Caïd Essebi. Junto a su pérdida se abrió un nuevo panorama electoral en el país, se adelantaron las elecciones presidenciales y legislativas y se aceleró la carrera política de los candidatos. Luego, la noticia del fallecimiento del ex dictador Ben Alí, percibido por la población como el fin de una era de corrupción, de graves violaciones a los derechos humanos y de crecimiento desigual, lo que fue significativo para la decisión final electoral.
En las elecciones presidenciales, Kais Said, profesor y jurista de 61 años, ganó en segunda vuelta enfrentando al magnate televisivo, Nabil Karui, consagrándose como el séptimo Presidente de Túnez y el segundo luego de la revolución de 2011. Lo curioso de dicha elecciones fue que ambos candidatos eran antisistema y no provenían de ningún partido político tradicional.
En las legislativas, el partido Ennahda, islamista, y Corazón de Túnez, de Karui, fueron los grandes ganadores. Nidaa Tunes llamativamente, colocó solo tres representantes. Aunque anunciaron que no formarán coalición, tendremos que observar en los primeros meses de gobierno, si los partidos asumirán en conjunto programas de gobierno que permitan al país salir de la crisis económica y social en la que se encuentra. Sin embargo, no debe dejar de destacarse que las elecciones en Túnez han sido resaltadas como ejemplares, siendo el único país de la región que desde 2011 ha logrado encarrilar una transición democrática exitosa.