En febrero el Congreso de Estados Unidos aprobó una resolución que restringía el poder del presidente para decidir medidas militares contra Irán sin solicitar autorización previa del Congreso. Donald Trump vetó esa resolución el miércoles pasado.
Todo comenzó luego del ataque estadounidense que terminó con la vida del general iraní Qasem Soleimani, actor clave en la República Islámica y en Medio Oriente. Para el Congreso, esos ataques tenían un alto potencial de llevar a un enfrentamiento directo. La Presidencia envió un documento clasificado, aun así, no impidió que se aprobara la resolución con apoyo bipartidista en pleno año electoral.
Trump justificó su veto detallando que el Presidente está completamente autorizado por la Constitución y, además, por la Resolución AUMF del Congreso de 2001 que tras el 11-S autoriza el uso de la fuerza militar “para prevenir futuros actos de terrorismo internacional contra los Estados Unidos”. Según Trump, la resolución era un “insulto” a la presidencia y desconocía el “mundo hostil de amenazas en evolución” en el que vivimos. 8 La medida de Trump era esperada, sin embargo, el líder de la mayoría en el Senado, el republicano Mitch McConnell, llamó a una votación de anulación del veto para el día siguiente. La misma requiere de dos tercios. El senador demócrata, Tim Kaine, aclaró que el presidente tiene usualmente 10 días desde aprobada una resolución para vetarla excluyendo los domingos, mientras que, en este caso, la medida se atrasó casi dos meses.
Es el séptimo veto de Trump durante su mandato, ninguno de los anteriores, fue anulado.
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