El pasado miércoles 23 de septiembre, el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, dio un discurso en el marco del Debate General del 81° período de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas. El mandatario afirmó que el pueblo iraní había sido víctima de terrorismo por parte de Estados Unidos (EEUU). Además, mostró una fotografía del anterior Líder Supremo, Ali Khamenei, fallecido luego de los ataques de febrero, y de los más de 150 alumnos que perdieron la vida producto de un ataque en una escuela.
Por su parte, el presidente norteamericano, Donald Trump, mantiene su estrategia de expresarse con ambigüedad respecto al conflicto con Irán. Un día antes del discurso de Pezeshkian, afirmó que podría “aniquilar” a la República Islámica en caso de no alcanzar un pronto acuerdo, luego de siete meses de guerra. Posteriormente al mismo, comunicó que sus enviados a Nueva York, Steve Witkoff y Jared Kushner, se reunieron con funcionarios iraníes. Si bien ofreció pocos detalles de las conversaciones, destacó la utilidad del encuentro.
Sin embargo, desde la perspectiva iraní, se señaló que el encuentro no aportó nada nuevo. Durante las conversaciones, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Esmail Baghaei, reafirmó la postura del país. El funcionario exigió a Washington que libere activos iraníes congelados y que ponga fin al bloqueo de los puertos en su territorio.
El contundente discurso de Pezeshkian tuvo lugar en un contexto de ataques esporádicos en el Estrecho de Ormuz y encuentros intermitentes entre Irán y EEUU que, hasta hoy, no concluyeron en un acuerdo duradero. Cabe recordar que el pasado 17 de junio se había alcanzado un alto el fuego que colapsó tan solo 21 días después, cuando Trump anunció oficialmente la reanudación de los ataques.
El conflicto entre Irán, EEUU e Israel ya lleva casi siete meses en los cuales Trump no ha podido cumplir con dos objetivos principales: derrocar al régimen y negociar un nuevo acuerdo nuclear. A su vez, Netanyahu ha tenido aún menos éxito en su empeño por destruir completamente el programa nuclear iraní. Por otro lado, varios países de Medio Oriente que cuentan con bases norteamericanas en sus territorios han sido blanco de ataques por parte de Teherán. A este escenario se suman las disrupciones al tráfico comercial en Ormuz, producto de continuos ataques y bloqueos.
La presión para finalizar este conflicto aumenta; sin embargo, no se vislumbra, al menos en el corto plazo, una solución definitiva. Dicho estancamiento se vivió en el marco de Asamblea General, donde el discurso de Pezeshkian despertó distintas reacciones en el auditorio. El mandatario abrió su intervención afirmando que su país “fue sometido a una agresión salvaje y a una flagrante violación de los principios más elementales del Derecho Internacional”. Para cerrarlo, concluyó que la República Islámica está lista para el diálogo, pero no para el uso de la fuerza.