En el contexto de lucha contra la pandemia del coronavirus, el pasado miércoles 24 de junio, Siria recibió un nuevo lote de ayuda de insumos médicos por parte de la República Popular China. Se trata del segundo paquete destinado a combatir el COVID-19 que incluye varios kits de prueba para detectar la enfermedad, equipos de protección personal y termómetros.
Esta ayuda se enmarca dentro de las buenas relaciones que mantiene el país árabe con el gigante asiático. Desde el gobierno sirio, el Ministro de Salud adjunto, Ahmad Khlefawi, destacó la importancia que tiene esta asistencia para reforzar el sector de salud sirio, el cual “sufrió mucho daño a causa de la guerra terrorista, y sigue sufriendo debido al injusto bloqueo económico aplicado contra el país”. Esta última frase hace referencia al nuevo paquete de sanciones económicas, vigente desde la semana pasada, que ha sacudido gravemente a Siria. Se trata de una medida que no solo impacta a su ya devastada economía, sino que también afecta directamente al futuro y reconstrucción del país.
Está claro que Siria se encuentra en medio de una grave crisis estructural y económica, que aunque viene acarreando desde el inicio del conflicto, estos últimos meses han sido particularmente difíciles de sobrellevar, principalmente por la suma de un nuevo factor que le 2 faltaba al conflicto: la pandemia del Coronavirus.
Con 231 casos confirmados por COVID-19 y una crisis sanitaria y económica que cada día se profundiza más, la ayuda externa se hace indispensable en este complejo contexto. Cabe destacar que, desde el aspecto militar, y gracias al acuerdo alcanzado entre Rusia y Turquía el 5 de marzo de este año, el país ha experimentado un nivel más bajo de violencia en la zona del noreste. Esto puede ser un alivio para el régimen pero no caben dudas que, en el contexto actual, son varios los frentes que tiene abiertos y cada vez lo complican más.