El pasado miércoles 23 de septiembre, en la apertura del 45° período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (OHCDR por sus siglas en ingles), Siria denunció el silencio internacional ante las sanciones unilaterales y el “terrorismo económico” llevado a cabo por Occidente contra el país. Al mismo tiempo, criticó el informe parcial presentado por el Consejo por ser selectivo y políticamente motivado.
En su discurso, Hussam Edin Aala, el representante permanente de Siria ante la ONU, mantuvo una mirada muy crítica y negativa para con la comunidad internacional. Acusó a ciertos países occidentales por preocuparse por los de derechos humanos dentro del Estado sirio cuando, en realidad, los derechos más básicos de la población se ven violentados diariamente por el terrorismo y el bloqueo económico que ellos mismos realizan.
Asimismo, el informe sobre la situación de los Derechos Humanos en Siria presentado por el OHCDR fue repudiado por el representante, ya que estaría basado en prejuicios y en fuentes de información parciales. Según Aala, dicho informe no contempla el hecho que las tropas turcas y estadounidenses ocasionan graves violaciones de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad en territorio sirio, a partir de cortes de agua o saqueos de recursos naturales, privando a la población de los mismos en el contexto de una tremenda crisis global.
Cabe destacar que las delegaciones de Irán, Rusia y Belarús, en sus propios discursos, apoyaron los dichos del representante sirio. Para estos países, el informe presentado era un mecanismo injusto para acusar a Damasco de violaciones y crímenes contra su población a fin de seguir justificando sanciones económicas o su propia injerencia en los asuntos internos del país.