El pasado 15 de agosto, las fuerzas oficiales del gobierno de Bashar Al Assad y grupos rebeldes han llegado a un acuerdo para establecer un alto el fuego durante dos semanas en Deraa al Balad, capital de la provincia homónima al sur de la República Árabe Siria, a fin de aliviar la crisis humanitaria en la región.
Durante las dos últimas semanas, las fuerzas oficiales han bombardeado la ciudad y se han enfrentado a los rebeldes, lo que los llevó a firmar el acuerdo mencionado después de largas conversaciones con el ejército ruso, aliado de Siria.
Cabe mencionar que, desde el 24 de junio del presente año, las fuerzas gubernamentales mantenían sitiada la ciudad, donde la oposición llevaba prácticamente rendida desde 2018 después de haber llegado a un acuerdo con el Ejército Árabe Sirio y Rusia. No obstante, partes de la ciudad permanecieron bajo el control de los insurgentes, quienes bombardeaban y atacaban zonas vecinas, ocasionando la muerte de civiles y soldados y profundizando la crisis humanitaria en la zona.
Según fuentes oficiales, en los últimos años se observó una consolidación de la normalidad en la región de Deraa, pero la intransigencia de estos grupos hostiles sigue afectando negativamente a la estabilidad instaurada y a la seguridad de los residentes del lugar. Sin embargo, las declaraciones del enviado oficial de Naciones Unidas para Siria son menos benevolentes y plantean que los constantes enfrentamientos y bombardeos han provocado la muerte o el
2 desplazamiento de miles de personas; por otro lado, quienes decidieron quedarse se encuentran en una situación crítica y sufren escasez de agua, gas y asistencia médica.