Días atrás el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas acordó extender la ayuda transfronteriza a Siria desde Turquía, paso a través del cual se provee de ayuda humanitaria a la región del noroeste del país.
La resolución aprobada permite la permanencia del mecanismo cuyo fin es mitigar la realidad que sufren miles de civiles, ya que se asegura por doce meses la llegada a través del cruce fronterizo de Bab al-Hawa de alimentos, medicamentos, agua y productos de primera necesidad vitales para la población.
No obstante, la duración de la prórroga es interpretada de diferente manera, mientras Estados Unidos la considera de un año, Rusia sostiene que se trata de seis meses prorrogables en función de un informe que deberá presentar el secretario general de la ONU a fin de año. Sin embargo, los diplomáticos aseguraron que no se requerirá de una nueva votación para extender la resolución.
La extensión de la ayuda corrió peligro ya que hasta último momento Moscú amenazó con hacer uso de su derecho a veto. Desde el Kremlin consideran que la distribución de la misma en áreas controladas por los rebeldes es una violación a la soberanía siria. En línea con esto, el representante permanente de Siria ante la ONU, Bassam Sabbagh, sostuvo que la extensión del mandato es una “violación flagrante de la soberanía, la integridad territorial y la independencia de Siria”. 4 Es importante remarcar que, a pesar de que la aprobación de la prórroga es un hecho positivo para los miles de sirios que se vieron forzados a huir de sus hogares a causa de la guerra, la resolución no puede ser vista como una solución. El hecho de que la misma haya sido puesta en jaque hasta el último instante demuestra la necesidad imperiosa de definir una herramienta sólida y estable a largo plazo.