El 14 de mayo del corriente año se desarrollarán las elecciones generales en Turquía, donde se votarán a los nuevos 600 miembros que conformarán el parlamento turco y se disputarán las elecciones presidenciales del país.
El actual presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, quien gobierna al país desde hace veinte años se enfrentará al principal líder de la oposición, Kemal Kilicdaroglu. La novedad de estas elecciones presidenciales es que, a diferencia de los años anteriores, la brecha existente entre ambos candidatos es cada vez más escueta a medida que se acercan los comicios ya que el apoyo a Erdogan y Kilicdaroglu se situó en 45,2% y 44,9% respectivamente, según diversas encuestas nacionales e internacionales.
La discusión política vira en torno a tres temas principales: el primero es la gran crisis económica que viene sufriendo el país y que impactó directamente en la calidad de la vida de los turcos debido a los altos índices de inflación que rondan actualmente el 64% pero que ha alcanzado el 85%.
El segundo tema clave es la corrupción política, teniendo en cuenta que las clasificaciones de transparencia de Turquía han disminuido constantemente, según el informe Índice de Percepción de la Corrupción 2022 de Transparency International, que clasificó al país en el puesto 101 entre 180 países.
Por último, el tema de los refugiados, que está presente en el debate político turco desde hace años, debido a que el país otomano alberga dentro de sus fronteras nacionales a más de 4.5
millones de refugiados, la gran mayoría de ellos provienen de Siria. Por tanto, el lema de asegurar el regreso de los refugiados para recuperar los puestos de trabajo de los turcos sigue siendo una de las principales promesas electorales tanto del partido gobernante como del bloque de oposición.