La relación entre las monarquías del Golfo e Israel se ha estrechado en las últimas décadas. En 2020 Emiratos Árabes Unidos y Bahréin normalizaron el vínculo con Israel en los Acuerdos de Abraham y establecieron una profunda cooperación. Desde entonces, se ha hablado de la normalización saudí-israelí, pero hay varios aspectos que impiden este avance. La imagen de Riad como líder regional, quien siempre ha negado el acuerdo sin antes crear un Estado Palestino, sería
afectada.
Pero la coyuntura regional y global ha abierto la posibilidad. El 7 de mayo, funcionarios de Estados Unidos, Arabia Saudita, EAU e India se reunieron en Riad para promover proyectos de integración ferroviaria y marítima. Israel había mostrado interés en formar parte y posteriormente
funcionarios estadounidenses viajaron a Jerusalén comunicar los avances.
Hay intereses compartidos para el acercamiento. Netanyahu enfrenta una caída de su imagen por la controvertida reforma judicial que impulsó y la recesión económica. El acuerdo significaría confirmar su integración a la región, contener a Teherán y devolverle la imagen pública. Por su parte, Biden enfrenta un difícil año electoral. Esta sería una carta de presentación, al tiempo que
frenaría el protagonismo que China, que ha liderado el acercamiento irano-saudí.
Riad está dispuesto a avanzar si asegura concesiones claves. Entre otras cosas, busca profundizar el vínculo de defensa con EEUU y tener el mismo status que Israel en materia de venta de armas sofisticadas. Asimismo, quiere ayuda para comenzar su propio programa nuclear. A pesar de su
objetivo civil, sería una señal de competencia nuclear hacia Teherán.
5 ¿Sera posible la inclusión de Riad en los acuerdos de Abraham? Hay muchas variables que
dilucidan esta posibilidad, pero EEUU será el actor clave destrabar el camino.