Las potencias extra-regionales estuvieron durante las últimas semanas informando nuevas sanciones contra gobiernos de Medio Oriente, esta vez volvió a ser en contra de Siria.
Tras las sanciones que Estados Unidos había impuesto a mediados de junio instaurando la “Ley César”, Estados Unidos anunció una nueva ronda de sanciones contra Damasco. En este caso, el secretario de Estado Mike Pompeo aseguró que 14 nuevas personas físicas y jurídicas cercanas al gobierno de al-Assad fueron incluidas en la lista negra. Entre esas personas se incluyó al hijo mayor de Bashar al-Assad, Hafez al-Assad de 18 años. El foco en Hafez se da para impedir que se convierta en el sostén de la familia en el exterior. Es un joven destacado que participó, incluso, en competencias internacionales de matemáticas.
Las nuevas sanciones son denominadas “Hama y Maarat al-Numan sanctions” en honor a las víctimas sirias de 2011 y 2019 cuando decenas de manifestantes pacíficos perdieron su vida en Hama en 2011 tras una brutal represión y 42 personas muerieron en 2019 tras unos bombardeos a mercados por parte del régimen sirio. “Continuaremos responsabilizando a Bashar al-Assad y su 8 régimen por sus atrocidades, mientras mantenemos vivo el recuerdo de sus víctimas” fue el argumento de Pompeo.
Las sanciones intentan impedir el financiamiento del gobierno. Tratar de ahogar económicamente a al-Assad que cumplió 20 años al frente del país, y que tiene un escenario económico incierto: una guerra civil de 9 años, con colapso económico, hiperinflación, escasez de alimentos, dependencia extranjera sumado a todo esto el reto de gobernar en una pandemia.
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