El pasado 29 de mayo el presidente francés Emmanuel Macron convocó a las principales facciones políticas libias a una reunión celebrada en París. Asistieron: el primer ministro del gobierno respaldado por la ONU, Fayez Serraj; el mariscal Jalifa Haftar, que controla el este del país; el presidente de la Cámara de representantes, Aguila Salah; y el del Consejo de Estado, Khaled al-Mechr.
El encuentro reunió por primera vez en un mismo lugar a los cuatro líderes. Además, asistieron representantes de 20 países (entre ellos los vecinos del país magrebí, potencias regionales y europeas, y los Estados Unidos), organizaciones internacionales y el enviado especial de Naciones Unidas para Libia, Ghassan Salamé.
La vocación mediadora de Macron no es novedad ya que en julio de 2017 había invitado a Serraj y Haftar a la capital, encuentro que resultó en un compromiso entre ambos de cese al fuego y voluntad por alcanzar una solución política.
El acuerdo verbal alcanzado el pasado mayo no condujo a la firma de un documento, hecho
que el presidente francés defendió porque podría dificultar la tarea de conseguir apoyo al mismo en el interior de Libia.
Tal como se sostuvo en una declaración conjunta, las partes se comprometieron a establecer la base constitucional para las elecciones y adoptar las leyes electorales necesarias para el 16 de septiembre, y llevar a cabo elecciones parlamentarias y presidenciales el 10 de diciembre.
No obstante, hay un gran escepticismo por parte de analistas que destacan, entre otros factores, la ausencia de actores de peso que no fueron invitados y el riesgo que supone establecer una marco demasiado rígido o irrealista que termine por frustrar el proceso de paz.
https://elpais.com/internacional/2018/05/29/actualidad/1527615128_929110.html
https://www.aljazeera.com/news/2018/05/libya-peace-talks-180529203515378.html