Las elecciones municipales del domingo pasado en Turquía arrojaron resultados contradictorios para la coalición gobernante liderada por el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP). Si bien obtuvieron la mayoría de votos a nivel país, en las dos ciudades más importantes, Estambul y Ankara, resultaron sorpresivamente derrotados por el Partido Socialdemócrata (CHP), principal fuerza opositora.
De no mediar mayores contratiempos en el recuento de votos, las derrotas en la capital y en Estambul, las ciudades de mayor población y que manejan los presupuestos más abultados, suponen un duro revés para Erdogan. En Ankara, el AKP perdió la alcaldía tras haber gobernado 16 años, desde su llegada al poder a nivel nacional en 2003. En Estambul, la situación es más dramática, puesto que el candidato del CHP, Ekrem İmamoğlu, se impuso por tan sólo 20.000 votos al candidato oficialista y ex Primer Ministro, Binali Yıldırım. Entre de los centros más poblados, el AKP también perdió Esmirna, Adana, Antalya y Mersin. Pero pese a estos números negativos, la alianza liderada por el AKP y secundada por el Partido de Acción Nacionalista (MHP) obtuvo poco más del 50% de los votos en todo el país, frente al lejano 30% recolectado por el CHP.
Los resultados en estas elecciones municipales tienen dos implicancias finales. Por un lado, las derrotas del gobierno las principales ciudades traducen el malestar de los
2 electores por la crisis económica, la cual se refleja en la devaluación de la lira y en los altos índices de desempleo e inflación. Pero también es cierto que el triunfo a nivel país del gobierno nacional supone un importante nivel de confianza y apoyo hacia el presidente Erdogan, quien deberá implementar los cambios que fueran necesarios si quiere llegar sin complicaciones a la reelección en 2023.
https://www.middleeasteye.net/news/turkish-elections-seven-things-we-learnt-sundays- vote
https://elpais.com/internacional/2019/04/01/actualidad/1554110153_882629.html