Luego de firmar un acuerdo militar, las Fuerzas Armadas turcas comenzaron a entrenar y equipar militarmente a los combatientes del Gobierno de Acuerdo Nacional (GAN). El propósito de este tratado es proteger Trípoli (tras el intento de Haftar de tomar la capital) y recuperar territorios ocupados por su opositor, el Ejército Nacional Libio.
Aunque este último controla efectivamente la mayor parte del terreno, sus fuerzas se vieron forzadas a retirarse de ciertas áreas, particularmente de la zona fronteriza con Túnez. El factor clave que contribuyó a este cambio geopolítico en el conflicto, es sin lugar a dudas el apoyo militar turco al GAN.
Luego de firmar los acuerdos de educación y de colaboración militar, las Fuerzas Armadas turcas se acantonaron en Trípoli y Misurata, y aseguraron la supremacía aérea de sus aliados. El gobierno turco previó que, si no intervenía, se podría establecer en Libia una dictadura militar, que amenazaría tanto al pueblo libio como a los intereses nacionales turcos.
Por su parte, la Misión de la ONU en Libia destacó que el retorno a un escenario de violencia, luego de 48hs de alto al fuego, hizo añicos las esperanzas de muchos libios de una transición pacífica hacia la unificación de las instituciones. El impedimento de una salida política del conflicto 7 resulta alarmante, teniendo en cuenta el contexto de pandemia del COVID-19 por la cual atraviesa el mundo.
Si bien se mantienen las medidas preventivas contra el Coronavirus, el control de estas se ve sumamente obstaculizado, ya que los dos bandos enfrentados entre sí están más preocupados por la guerra librada entre ellos, que por luchar juntos contra el enemigo invisible.