Francia ha anunciado la repatriación de 16 mujeres y 35 menores de nacionalidad francesa que se encontraban en campamentos ubicados en el noreste de Siria, donde permanecen retenidos familiares de yihadistas vinculados al Estado Islámico (EI). Todos ellos forman parte de aquel conjunto de ciudadanos que, junto con sus familias, viajaron a Siria e Irak para combatir en las filas del grupo terrorista.
París venía manteniendo una política de “caso por caso”, limitando al mínimo la llegada de los menores a territorio francés y rechazando el regreso de los adultos, incluidas las madres, que a menudo fueron acusadas de haber participado en actividades extremistas. De hecho, Francia es uno de los países que menos accionó para repatriar a sus nacionales ya que fue violentamente golpeado por atentados yihadistas. En este sentido, la medida tomada por el gobierno representó un cambio en la política de retornos a cuentagotas y significó dar paso al primer regreso de ciudadanos franceses adultos desde la caída del EI.
UNICEF, el Parlamento Europeo, la Cruz Roja, Human Rights Watch, Amnistía Internacional y la Federación Internacional de los Derechos Humanos forman parte de la amplia red de ONG e instituciones que crearon campañas y presionaron para que los países de la Unión Europea y en particular Francia actúen conforme a sus compromisos internacionales en materia de derechos.
La realidad es que son más de 50 mil personas de diferentes nacionalidades las que viven en estos
6 campamentos, cuyas condiciones de seguridad y salubridad se van degradando día tras día. Los niños padecen todo tipo de enfermedades, desnutrición, deshidratación extrema e intoxicación, y su detención viola todas las convenciones internacionales sobre los derechos de la infancia. Además, el 90% de los adultos apresados son mujeres, y ninguna de ellas fue sometida a juicio alguno.
Palabras clave: repatriación - Francia - yihadistas - Estado Islámico