El conflicto en Ucrania trajo consecuencias no previstas para la dirigencia persa, generando nuevos obstáculos a la administración Raisi para la concreción de un nuevo Acuerdo Nuclear. Las nuevas demandas por parte de Moscú como consecuencia del conflicto frenaron los avances en las negociaciones.
Frente al conflicto, Irán se posicionó del lado de Rusia aunque guardó cierta moderación. Teherán denunció que la crisis de Ucrania tenía sus raíces en las provocaciones de la OTAN, sin embargo, criticó el recurso a la guerra e hizo un llamado al cese al fuego y a encontrar una solución política y democrática.
La renegociación del Acuerdo Nuclear fue víctima del conflicto en Ucrania. En el contexto de una batería de sanciones económicas implementadas contra Rusia, a principios de marzo el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergey Lavrov, demandó que se le asegure que las nuevas sanciones por parte de Estados Unidos (EE.UU.) y otros Estados de Occidente no interferirían en el comercio con Irán, una vez alcanzado un nuevo acuerdo. Esta demanda de Moscú bloqueó los avances en las negociaciones a la espera de una respuesta afirmativa de Washington. Por su parte, el secretario de Estado de EE.UU. declaró que no había relación alguna entre las sanciones contra 2 Rusia y el Acuerdo Nuclear.
El aumento del precio del petróleo ciertamente beneficia a un exportador como Irán; no obstante, las restricciones por las sanciones dificultan usufructuar esta situación. Por otro lado, si bien Teherán podría jugar un rol en el suministro de gas a Europa, es poco probable tanto que se logren los acuerdos necesarios dadas las sanciones que sufre Irán; y, segundo, que quiera rivalizar con Rusia en este campo.
Palabras clave: Ucrania, Rusia, Acuerdo Nuclear, Irán