Human Rights Watch (HRW) denunció, a través de un informe publicado recientemente, una supuesta colaboración entre las autoridades de Líbano y Chipre para impedir el arribo de refugiados sirios a territorio europeo y devolverlos posteriormente a su país de origen.
En el documento presentado por la organización, titulado “No puedo volver a casa, quedarme aquí o irme”, se exponen 16 entrevistas a ciudadanos sirios que intentaron abandonar Líbano por mar entre 2021 y 2023. El informe sostiene que estas personas fueron subidas a barcos gestionados por oficiales chipriotas y devueltas al puerto de Beirut, desde donde fueron trasladadas a las fronteras sirias y deportadas del país por las Fuerzas Armadas Libanesas (FAL).
El propio ministro de Interior de Chipre, Konstantinos Ioannou, reconoció ante HRW que ambas naciones renovaron en 2020 determinados acuerdos de entendimiento dirigidos a ciudadanos "de terceros países" que tratan de ingresar a territorio chipriota de manera “ilegal” desde Líbano.
Asimismo, el informe menciona una "aparente coordinación" entre las FAL y el Ejército de Siria, ya que varios entrevistados aseguraron haber sido entregados a soldados sirios en la frontera con Líbano durante su deportación a su país de origen.
Esta situación ocurre en un contexto adverso para Líbano, un país con menos de siete millones de habitantes que alberga a 1,5 millones de refugiados sirios, el mayor número per cápita en el mundo. Ante esta realidad, el gobierno libanés insiste en la necesidad de que los refugiados regresen a Siria, argumentando que la grave crisis económica que afecta al país desde 2019 dificulta seguir proporcionando los recursos necesarios.
Palabras clave: refugiados sirios - Líbano - Chipre