A finales de julio, Italia estableció un nuevo código de conducta al que se deben adherir las ONGs que se dedican al rescate de migrantes entre las costas italiana y libia, y que incluye unos controles mucho más severos. Los acontecimientos en las aguas del Mediterráneo han escalado la tensión desde entonces ya que el Gobierno libio tomó la decisión de declararse en condiciones de gestionar su propia zona de búsqueda y rescate en la cual ningún buque extranjero puede entrar sin permiso de sus autoridades, lo que significa una contundente advertencia para las entidades humanitarias que operan en la zona.
Después de haber permitido durante meses a los navíos de las ONG operar libremente en una zona contigua a sus aguas territoriales, la marina libia anunció el pasado jueves 10 que a partir de ahora estos buques deberán contar con un permiso previo de las autoridades libias pero no concretó hasta dónde se extiende la nueva zona de exclusión marina a embarcaciones extranjeras. El deseo ejercer su soberanía sobre la zona de “búsqueda y rescate”, es decir, la zona más allá de la extensión de 12 millas mar adentro que califican como aguas territoriales supervisada por guardacostas italianos desde 2011, es poco factible de llevarse a cabo con efectividad dada su incapacidad técnica. Es por ello que ante estas declaraciones, los activistas están sumidos en la perplejidad.
Sin embargo, dicha medida contó con el visto bueno francés. “El Gobierno libio de Fayez Serraj ha pedido ayuda a Italia, y está dispuesto a poner en marcha una zona de búsqueda y rescate en sus aguas, a colaborar con Europa y a invertir en sus guardacostas: todo esto es un signo de reequilibrio en el Mediterráneo”, señaló su ministro de Asuntos Exteriores.
Frente a la creciente hostilidad, esta semana tres ONG de las nueve que actúan en la zona, suspendieron sus actividades de rescate. Médicos Sin Fronteras, Sea Eye y Save The Children anunciaron el miércoles el abandono temporal sus operaciones ante el riesgo de ser atacadas por los guardacostas libios. Aún persisten otras siete entidades dispuestas a no bajar los brazos en su labor humanitario.
http://www.elmundo.es/internacional/2017/08/13/59906f79e5fdeacf6a8b4588.html
https://elpais.com/internacional/2017/08/13/actualidad/1502630857_052511.html
VICTORIA NASURDI
Observatorio Región MENA