Las elecciones en Estados Unidos dejaron varios interrogantes en Medio Oriente, región en donde los cambios en la presidencia estadounidense tienen efectos directos. Arabia Saudita fue uno de los últimos países del Golfo en felicitar al presidente electo Joe Biden. Reacción que se debe a las declaraciones de revisar el vínculo con Arabia Saudita. Tres puntos tensan la relación, la demanda de esclarecimiento del asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi, el rechazo a la presencia saudí en Yemen y a la detención de activistas, especialmente mujeres.
La política de los derechos humanos volvería a la agenda, mala noticia para muchos de los regímenes de la región, especialmente Arabia Saudita y Egipto, quienes tuvieron relaciones más pragmáticas con la administración Trump. Biden declaró que no habría "más cheques en blanco para el 'dictador favorito' de Trump" en relación al presidente egipcio y a los 1.300 millones de dólares anuales que destina Washington para el ejército egipcio.
Netanyahu definió a Trump como “el mejor amigo de Israel en la Casa Blanca”, la presidencia de Biden rememora las rispideces con Obama proyectando apoyo a las instituciones palestinas. Biden 8 celebró los Acuerdos de Abraham como un "paso histórico para salvar las profundas divisiones de Oriente Medio". Las relaciones con Turquía dependerán del mayor apoyo estadounidense a las milicias kurdas en Siria y las duras críticas de Biden frente al apoyo turco a Azerbaiyán en Nagorno- Karabaj.
Biden anunció la intención de reingresar al Acuerdo Nuclear con Irán como prioridad de política exterior bajo condición del cumplimiento iraní. El presidente Rohaní lo felicitó y expresó “ahora hay una oportunidad para la futura administración estadounidense para compensar sus previos errores y retornar a la adhesión a los compromisos internacionales”.