El martes 19 de julio se dio una cumbre de líderes tripartita en Irán: el presidente Vladimir Putin viajó a Teherán en su segundo viaje desde el inicio de la guerra con Ucrania para tener una reunión con el presidente Ebrahim Raisi y el turco Recep Tayyip Erdogán. La reunión tiene una carga simbólica importante: es el primer viaje del presidente ruso fuera de los territorios de la vieja Unión Soviética, y se da inmediatamente después de que Biden haya terminado su gira por Oriente.
El líder iraní ha aprovecho la reunión para hacer una serie de declaraciones dejando en claro la cercanía con Rusia, el apoyo a Putin y la oposición firme a los Estados Unidos. Aseguró, por otro lado, que occidente se encuentra cada vez más débil, y que las políticas norteamericanas en la región ya no son tan efectivas. Planteo la necesidad, asimismo, de fomentar el uso de las monedas nacionales en las relaciones bilaterales, para remplazar el uso del dólar en las transacciones internacionales.
Previo a esta cumbre se dio la firma de un memorándum que demuestra las intenciones de no solo mantener, sino acrecentar los vínculos entre Rusia e Irán. Los representantes de Gazprom, el gigante ruso, y la Compañía Nacional de Petróleo de Irán firmaron un memorándum de entendimiento de 40 mil millones. Si el mismo lleva en un futuro a un contrato, la inversión rusa en el país iraní se multiplicaría por diez, ya que actualmente es de solo 4 mil millones. Lo central de este acuerdo para Irán tiene que ver con el posible acceso a la tecnología de gas natural líquido, una tecnología a la cual el país quería llegar mediante acuerdos con países occidentales, pero que
3 se vio interrumpido por las sanciones norteamericanas.
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