El pueblo tunecino se encuentra a la expectativa del próximo referéndum, que se celebrará el 25 de julio, en el cual se aprobará o rechazará el nuevo proyecto de Constitución. Este último se dio a conocer por el presidente Kais Saied, y rápidamente fue objeto de críticas. El jefe del Comité Constitucional, Sadok Belaid, ha condenado esta nueva propuesta, calificándola de peligrosa y realmente distinta al primer borrador que había sido elaborado por el mismo comité. Según sus declaraciones, este proyecto podría llevar a un régimen dictatorial vergonzoso.
Los opositores a Saied, coincidieron acerca de lo perjudicial que es el nuevo borrador, dado que atenta contra la separación de poderes y contra el mecanismo de frenos y contrapesos, propiciando la emergencia de un poder presidencial poderoso, con un líder omnipotente.
Algunos cambios son: el mantenimiento de Saied en su cargo, gobernando mediante decretos hasta la creación de un nuevo parlamento en diciembre; la máxima autoridad sobre el gobierno recae en el presidente; la capacidad del ejecutivo de presentar proyectos de ley, proponer tratados y redactar presupuestos estatales; el presidente puede nombrar o destituir ministros de gobierno y nombrar jueces; el mandato presidencial se extiende a 5 años, con la posibilidad de reelección y de extensión del mismo si existe un peligro inminente que atente contra el estado; y el ejecutivo es el jefe de las fuerzas armadas.
A pesar de disminuir el poder del parlamento y del poder judicial, se mantienen los derechos y libertades, tales como la libertad de expresión y el derecho a organizarse en sindicatos. Además,
7 menciona que es un “estado libre, independiente y soberano que pertenece a la Ummah Islámica”.