El pasado 8 de septiembre, el país marroquí sufrió un sismo de magnitud 6,8, el cual afectó a gran parte de la población. Según el Ministerio del Interior de Marruecos, este hecho dejó un saldo de 2.122 personas fallecidas y 2.421 personas heridas, muchas de ellas en estado crítico.
De manera inmediata, los gobiernos de múltiples países ofrecieron cooperar de forma material y humana para tareas de salvamento de las personas atrapadas por los escombros, con equipos de personal médico, alimentos y ayuda económica. Sin embargo, por el momento, Marruecos solo ha aceptado la ayuda de los países “amigos”, y ha dejado en lista de espera a los demás Estados. Se aceptó la asistencia de España, Reino Unido, Emiratos Árabes y Qatar, quienes han ofrecido equipos para la búsqueda y el rescate de personas.
Tanto Argelia como Francia, con quienes mantiene conflictos diplomáticos, también han ofrecido su apoyo. Argelia abrió su espacio aéreo para vuelos humanitarios y médicos a Marruecos, y se encuentra dispuesto a proporcionar ayuda humanitaria y material si Rabat lo solicita. Funcionarios franceses declararon que están a disposición del llamado marroquí, y que ya han iniciado un fondo de contribuciones para acciones solidarias. No obstante, la diplomacia del país afectado declaró que dependiendo de cómo evolucione la situación, y a medida que surjan nuevas necesidades, se les solicitará asistencia a los países que han ofertado sus servicios, para llevar una gestión responsable del apoyo internacional.
Otros países que se encuentran en la lista de espera son EEUU, Israel, Túnez y Turquía. Este último, en febrero de este mismo año, tuvo un terremoto que se cobró la vida de miles de personas.
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