Un primer detenido por participar en las protestas surgidas tras la muerte de Masha Amini ha sido sentenciado a muerte por el Tribunal Revolucionario de Teherán. El gobierno anunció el domingo 13 la sentencia contra un alborotador no identificado, acusado de “moharebeh” -hacer la guerra contra Dios-, incendiar un centro gubernamental, perturbar el orden público y atentar contra la seguridad nacional. Tres días después anunciaron otra sentencia de muerte: un individuo también acusado de moharebeh.
En contexto donde ya lanzaron las primeras sentencias de muerte, surge la pregunta de qué sucederá con los 15.000 detenidos en los últimos dos meses. Paralelo a esta primera sentencia del Tribunal Revolucionario se difundió una declaración del legislativo iraní que generó incertidumbre al respecto: 227 de 290 parlamentarios firmaron que aquellos que participen del moharebeh deberían ser tratados de manera decisiva para dar un ejemplo a la sociedad. A los pocos días se difundió una supuesta carta de estos legisladores que pedían considerar a quienes participaron de los disturbios como hacedores de la guerra contra Dios. Sin embargo, el Poder Judicial rechazó la autenticidad de la misma. A pesar de que esta noticia pareciera no ser más que una fake news, el futuro de los detenidos es incierto, y el riesgo de ser sentenciados a la horca es una posibilidad real.
Mientras tanto, el mismo fin de semana que anunciaron la primera sentencia, en París se reunía
4 Emmanuel Macron con cuatro importantes mujeres iraníes activistas por los derechos. Las mismas pidieron que se actúe de manera más severa en la condena al régimen. El presidente francés aseguró tras la reunión que, desde la Unión Europea, se adoptarían nuevas sanciones por el accionar del gobierno iraní. Afirmó, además, que entiende que algo sin precedentes está sucediendo en el país, y que no ve posible en este contexto nuevas propuestas que puedan salvar el Acuerdo Nuclear, ya que “esta revolución cambia muchas cosas”.
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