Desde el 13 de junio, los ojos del mundo volvieron a enfocarse en el conflicto entre Israel e Irán. Frente a ello, los países de la Península Arábiga han optado por un delicado pragmatismo.
Las monarquías del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) mantienen una conflictiva relación con Teherán. Durante la Primavera Árabe, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos se enfrentaron a la República Islámica, a quien acusaban de desarrollar una política expansionista. No obstante, desde hace un tiempo, las monarquías han implementado una política más pragmática y han priorizado una distención con su vecino. Por ello, en este caso, el CCG mantuvo un profundo silencio y pidió cautela.
Sin embargo, Qatar sufrió los efectos de este conflicto. El 23 de junio, Irán lanzó una serie de misiles sobre la base militar estadounidense ubicada en Al-Udeid. Aunque Qatar siempre tuvo una postura más dialoguista con Teherán, esto no impidió que se viera involucrada en la escalada. Frente a ello, las autoridades iraníes afirmaron que el ataque fue una represalia por el bombardeo de Estados Unidos a sus centrales nucleares. Aunque no se reportaron daños mayores, el temor a la regionalización del conflicto sigue latente en el CCG.
Por otro lado, sorprende también la inacción de los hutíes en Yemen. Este grupo rebelde se auto percibe como parte del “eje de resistencia” liderado por Irán. Sin embargo, más allá de las declaraciones periodísticas, se han mantenido al margen. Probablemente, el grupo se encuentra debilitado por los continuos bombardeos israelíes y estadounidenses, al tiempo que enfrenta graves problemas de gobernabilidad interna.
Palabras clave: Irán – Qatar – Israel – Estados Unidos
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