En la madrugada del pasado miércoles, la defensa aérea del Ejército Árabe Sirio confirmó la intercepción de misiles israelíes en las afueras de Damasco los cuales destruyeron objetivos iraníes y sirios, provocando la muerte de decenas de combatientes. El ataque orquestado por Israel se produjo horas antes de la llegada al país del secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo.
Las Fuerzas de Defensa de Israel fueron los primeros en informar sobre la operación y en un Tweet proveniente de su cuenta oficial precisaron las razones del ataque “Irán y Siria colocaron artefactos explosivos improvisados en la línea Alpha – la línea divisoria de los Altos del Golán – para atacar a las tropas israelíes. Lo que hicimos: atacamos las fuerzas iraníes y las fuerzas sirias en Siria”. Esta confirmación por parte de las fuerzas israelíes fue respaldada por Netanyahu quien también por la misma red social aseguró que “por la mañana atacamos importantes objetivos iraníes en Siria. No permitiremos el establecimiento de una fuerza iraní contra nosotros”.
Desde Siria, la información trascendió muy temprano por la madrugada por parte de la agencia oficial de noticias, SANA. Si bien hasta el momento no hubo una declaración oficial por parte del Presidente al-Assad, queda claro que su relación estratégica con Irán y el establecimiento de éste en su territorio genera una constante tensión con Israel que puede terminar en una escalada de 2 violencia mucho mayor.
Mientras tanto, Siria cursa su décimo año de guerra civil y se encuentra en una crisis sanitaria sin precedentes. Con 6900 casos positivos por COVID-19 y los números de contagiados que crecen todos los días en Idlib, el Presidente al-Assad se enfrenta a grandes retos que desalientan la idea de una pronta salida del conflicto y cese de hostilidades.