Durante un encuentro con oficiales militares en las afueras de Bengasi, la ciudad donde Khalifa Haftar tiene su base, el líder militar reclamó la formación de un “comité supremo que resuelva una distribución justa de las regalías provenientes del petróleo”.
En su discurso Haftar denunció el reparto desigual de los ingresos por la producción petrolífera del año 2022, afirmando que el este libio recibió sólo el 7% de un total de 135 mil millones de dinares, mientras que la región del sur obtuvo el 2%. A su vez criticó al Gobierno de Unidad Nacional (GUN), por “cometer crímenes financieros” y por elevar el gasto a 122 mil millones de dinares, en medio de una “situación económica adversa en el país”. Las tensiones entre los sectores políticos de Trípoli y diplomáticos crecieron tras la exigencia del acuerdo para fines de agosto.
En el marco de la disputa entre los gobiernos rivales, uno de los principales puntos en conflicto está en el control de los recursos petrolíferos, que constituye la principal fuente de ingresos de Libia. En los últimos años se convirtió en una práctica regular el bloqueo de instalaciones y terminales por parte de grupos armados, principalmente dependientes de Haftar. El recientemente designado primer ministro -paralelo- del este libio, Osama Hammad, amenazó en 5 junio con detener las operaciones de extracción de petróleo y gas en la región tras acusar a la National Oil Corporation de actuar en conjunto con el GUN y disponer discrecionalmente de sus fondos.
Las declaraciones de Haftar, principal brazo armado del gobierno en Bengasi, implican así un paso adelante hacia el incremento de tensiones por el conflicto del petróleo. Un nuevo bloqueo que afecte sustancialmente las finanzas del país podría alterar la ya inestable paz y derivar en enfrentamientos armados.
Palabras clave: Haftar, NOC, Libia