Los hutíes impusieron un asedio a Taiz, la tercera ciudad más grande de Yemen, en el año 2015. El bloqueo perjudicó a sus habitantes obstaculizando la libre movilidad de bienes y servicios y deteriorando su calidad de vida.
El reclamo yemení se puso sobre la mesa en la reunión que celebró Ahmed Awad bin Mubarak, ministro de Asuntos Exteriores de Yemen y su homólogo estadounidense Antony Blinken el pasado martes 17 de mayo donde el representante yemení destacó el asedio que sufren los ciudadanos de Taíz. En ese entonces las partes en conflicto se hallaban en una tregua que había entrado en vigor el día 2 de abril, sobre la cual Mubarak expresó la voluntad de extenderla y dijo estar listo para la paz.
Hasta ese momento, la disposición más destacada de la tregua era el restablecimiento de vuelos comerciales a través del aeropuerto de Sanaa y la apertura de carreteras en la ciudad de Taiz. Sin embargo, el cese al fuego se interrumpió cuando el pasado 23 de mayo los hutíes derribaron un dron de la coalición saudí dirigido a la capital, Saná. Esto fue visto por los partidarios de Ansar Allah como un acto hostil en el espacio aéreo de la capital en el que tres civiles murieron y otros tres resultaron heridos.
Mohammad Abdel Salam, el portavoz hutí afirmó que “el envío de drones espías al espacio aéreo 3 de la capital, Sanaa, es un acto agresivo que confirma la falta de respeto de los países agresores (de la coalición saudo-emiratí-estadounidense) por la tregua en vigor. Si hubieran sido drones yemeníes los que hubieran sobrevolado el espacio aéreo de los países de la agresión, la posición de las Naciones Unidas y otras partes habría sido diferente”.
Este hecho se suma a las múltiples violaciones de cese al fuego que se produjeron en los ya siete años de conflicto y demuestra el estancamiento que atraviesa el enfrentamiento, y la inefectividad del accionar multilateral llevado a cabo por las Naciones Unidas.
Palabras clave: Taiz, Hutí, Yemen