IREMAI· GEMO
REPORTE
FRAME 01/14 · 16 de diciembre de 2016

Monarquías del Golfo: la paz que nunca llegó

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Fotografía · IREMAI Derechos reservados
16 de diciembre de 2016 3 min Medio Oriente 492 palabras
REPORTE · OBSERVATORIO

Las Monarquías del Golfo han transcurrido un 2016 que se ha revelado no sólo como un año de nuevos desafíos, sino que ha dejado en evidencia ciertos “fracasos” por objetivos no cumplidos –principalmente en relación a la crisis yemení-, deteriorando así la imagen internacional de estos países.

El terrorismo y los conflictos internos, que han convulsionado gran parte de la región de Medio Oriente y Norte de África, han afectado el corazón mismo del Golfo: el 4 de julio, en vísperas de Eid el Fitr - celebración islámica que marca el fin del mes del Ramadán-, se produjeron tres atentados suicidas en diferentes ciudades de Arabia Saudita: Jeddah, Qatif y Medina. El consulado de los Estado Unidos, una mezquita en Qatif, y el estacionamiento de la Mezquita del Profeta Mahoma, fueron objetivos de diferentes ataques que, aunque no dejaron un gran número de víctimas fatales, preocuparon por la importancia simbólica de estos lugares para el Islam y, más aún, por burlar la inteligencia saudí. Se debe destacar que Medina es la segunda ciudad santa más importante para el Islam (después de La Meca), donde se encuentran enterrados el Profeta y sus dos sucesores inmediatos.

Sin embargo, la no resolución de la guerra civil que se está produciendo en Yemen ha tenido numerosos efectos negativos en la región: en primer lugar, la crisis humanitaria que vive la propia población del país más pobre del Golfo es innegable; hay más de 10.000 muertos, más de 37.000 heridos y 21 millón de personas necesitan asistencia médica. La infraestructura básica está destruida y el país está aislado del circuito económico-comercial, sumido en una guerra de facciones que no ha logrado mantener ningún alto al fuego o acuerdo. En segundo lugar, no se debe olvidar que la coalición de países árabes liderada por Arabia Saudita, y que comenzó sus acciones en marzo de 2015, no ha logrado cumplir ninguno de sus principales objetivos: tomar Sana’a y volver a ubicar en el poder y controlando todo el territorio al Gobierno de Hadi. De los seis países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), sólo Omán no participa de la coalición. La prolongación de esta guerra ha perjudicado la imagen internacional del CCG y principalmente de Arabia Saudita, quienes no han podido controlar la situación y además se han visto involucrados en ataques que violan numerosos acuerdos de derecho humanitario. Por último, las represalias de los rebeldes Houthis –apoyados por Irán- frente a los ataques de la coalición traspasan el territorio yemení, teniendo lugar periódicamente en Arabia Saudita.

Más allá de los cambios a nivel internacional, tanto económico-comerciales como políticos, las Monarquías del Golfo pueden caracterizar al 2016 como el año de su fracaso en controlar la crisis en su patio trasero, en la misma Península. Sobresale aquello que no sucedió, esa resolución que aún no ha llegado y que

compromete la seguridad y la soberanía de los seis estados del CCG.

MARIA LAURA GARCIA ROKO

Observatorio Región MENA

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