El viernes 16 de julio, comenzó una ola de protestas que sacudió algunas ciudades iraníes debido a los cortes de agua y de electricidad que se han venido efectuando hace algunas semanas atrás. Esta situación ha provocado dificultades económicas, principalmente en la agricultura y la ganadería, así como también problemas ambientales a causa del aumento de la contaminación y, sobre todo, descontento social por parte de la población. El sector más afectado fue la provincia de Juzestán, situada en el sudoeste del país, la cual posee la mayor abundancia de recursos como petróleo y gas, aunque en los últimos años ha tenido que enfrentar problemas medioambientales, la mayoría de ellos asociados a la falta de agua.
En algunos videos que se han difundido por las redes sociales se puede observar a los manifestantes quemando neumáticos como modo de protesta, y a las fuerzas policiales iraníes que respondieron mediante el uso de la fuerza, en algunos casos utilizando munición letal. Esta represión trajo consigo gran cantidad de heridos, y por lo menos tres fallecidos a causa de los disparos.
Las manifestaciones han dado lugar a quejas más amplias, referidas al sistema instaurado después de la Revolución Islámica, mediante la utilización de consignas políticas en contra del régimen. Se sumaron pedidos de mejoras en los salarios y en las condiciones laborales. Además, la falta de mantenimiento y la infraestructura antigua de las instalaciones podría incentivar mayores demandas en otros sectores del país.