El 2023 fue sin lugar a dudas un año convulso para el Medio Oriente, e Irán no fue la excepción. A continuación, analizaremos lo que consideramos fueron los tres ejes de mayor relevancia en materia
de política exterior de la República Islámica de Irán a lo largo de este año.
Normalización de relaciones con Arabia Saudita
A sólo tres meses del inicio de este año, la República Islámica de Irán ha oficializado finalmente la normalización de sus relaciones con un antiguo rival, Arabia Saudita. El camino hacia la relajación de tensiones no fue sencillo. La ruptura se había iniciado en 2016, cuando el reino saudí cortó los lazos con Irán luego de que su embajada en Teherán fuese asaltada durante una disputa por la
ejecución de un clérigo musulmán chiita en Riad.
La decisión fue tomada en el marco de cierto aislamiento internacional para Irán -principalmente respecto a Occidente-, al que varios factores han contribuido. En primer lugar, las tensiones con sus principales vecinos -Israel, e incluso la nación saudí-, y también con otros actores como EEUU o la Unión Europea, luego de las sanciones económicas impuestas al régimen -post ruptura del acuerdo nuclear-. En segundo lugar, las constantes denuncias por parte de organizaciones internacionales respecto a la violación de los DDHH perpetradas por el régimen. Todo ello ha propiciado el contexto
para que el gigante persa se encamine hacia una re-configuración de sus vínculos.
Ante este escenario, en marzo concluyeron las negociaciones definitivas, tras siete años de hostilidades. Las mismas se llevaron a cabo en Pekín, siendo auspiciadas por China. En el texto final se incluía la reanudación de sus relaciones diplomáticas, junto con la reapertura de sus embajadas y misiones en un período no superior a dos meses. Además, se decidió reactivar un acuerdo de cooperación en seguridad firmado en 2001, y otro previo sobre comercio e inversión. Por último, ambos reconocieron los principios de respeto hacia la soberanía de cada Estado y la no interferencia en los asuntos internos. Posteriormente, en junio, la República Islámica volvió a abrir su embajada en Riad, además del Consulado General iraní en Yedá y la oficina ante la Organización de Cooperación Islámica.
Irán ingresa a la Organización de Cooperación de Shanghái y a BRICS
Por otro lado, este año no fue solo un año de acercamiento con viejos rivales para la República Islámica: otros dos acontecimientos que hacen a la importancia de la política exterior de Irán se dieron a mitad del 2023. En julio se confirmó la entrada del país a la Organización de Cooperación de Shanghái como miembro pleno. El organismo acapara a los principales países de la región, entre los cuales se encuentran China y Rusia, y busca, entre otras cosas, funcionar como un mecanismo balanceador frente al poder de los EEUU. El país islámico había presentado su primera candidatura hace quince años, y recién logró ser aceptado como miembro observador hace dos, por lo que la reciente admisión como permanente fue considerado un logro para la administración Raisi. Xi
Jinping, mandatario chino, festejó en su momento esta decisión e invitó a fortalecer las relaciones.
En agosto se dio otro paso más, también importante para los vínculos internacionales de Irán. Los BRICS invitaron a Irán -a la par qué a Argentina, Egipto, Irán, Etiopía, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos- a formar parte del bloque a partir del primero de enero del año próximo, luego de la aplicación de este hace poco más de un año. La decisión fue comunicada por el presidente
sudafricano tras la XV Cumbre del BRICS de la cual también participó el mandatario persa.
Desde el gobierno iraní, la invitación a formar parte de los BRICS fue vista como una “victoria estratégica”, un momento histórico para el país. El presidente Raisi declaró que ambos bloques buscan la cooperación entre los países y el desarrollo de sus integrantes de manera independiente, e hizo foco en que se oponen al “sistema hegemónico global” que no les permite a algunos países,
como lo es Irán, desarrollarse y crecer.
La República Islámica ha demostrado este año enfocar su política exterior a fortalecer sus vínculos internacionales en un intento de salir del aislacionismo ocasionado por las sanciones occidentales. Por eso la relevancia del restablecimiento con los vínculos de Arabia Saudita, y del ingreso a organismos como la Organización de Cooperación de Shanghái y la invitación a participar de los BRICS. A su vez, el acercamiento a potencias orientales en un contexto internacional convulso como lo es el actual, con un año que finaliza con una nueva guerra entre Israel y Hamas, y con la guerra
ruso-ucraniana aún latente, es de vital importancia.
El rol de Irán y del “Eje de la Resistencia” en la nueva fase del conflicto árabe-israelí
La primera semana del mes de octubre culminó con los ataques de Hamas perpetrados en territorio israelí. Si bien el mundo occidental insiste en que Irán estuvo de una manera u otra involucrado en
el estallido del conflicto, el gobierno persa no asumió tal responsabilidad. No obstante, en una declaración emitida por la televisión estatal iraní, Raisi afirmó que "Irán apoya la legítima defensa
de la nación palestina”, y celebró los “esfuerzos de la resistencia” de Hamás.
Luego del estallido de esta nueva fase del conflicto árabe-israelí, las autoridades iraníes enfatizaron con mayor ahínco el concepto de "eje de resistencia” en sus discursos y declaraciones sobre Israel. Este eje, contundentemente antiestadounidense y anteisraelí, está compuesto por Irán, Siria, Afganistán, Pakistán, el grupo Hezbolá en el Líbano, Hamás, las milicias chiitas en Irak y los hutíes en Yemen. Tanto miembros de Hamás como de Hezbolá han reconocido sistemáticamente el apoyo sustancial que reciben por parte de Irán; soporte que se traduce en asistencia financiera, así como
también militar y tecnológica.
El refuerzo de esta alianza tiene lugar en un contexto en el cual gran parte de los Estados árabes del Medio Oriente han normalizado las relaciones diplomáticas con Israel. El líder supremo iraní Ali Jamenei arremetió contra estos países por firmar los Acuerdos de Abraham, acusándolos de “traición a la comunidad islámica mundial”. A su vez, el líder de Hezbolá, Hassan Nasrallah, alabó la violencia de Hamás contra Israel y se hizo eco de los sentimientos de Jamenei, advirtiendo que los ataques enviaban un mensaje, “especialmente a quienes buscan la normalización con este
enemigo”.
Si bien al momento de escribir este artículo no se han conocido pruebas fehacientes de la participación de Irán en el ataque de Hamás, esto no quiere decir que la República Islámica no tenga una participación más visible y directa en el futuro del conflicto. Esto dependerá de hasta dónde llegue la escalada del conflicto, y de si los principales actores involucrados -Hamás e Israel- logran contener los enfrentamientos sólo entre estas dos partes.
Fuentes
nationalgeographic.com.es spanish.xinhuanet.com france24.com