A tres años del asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi en la embajada saudí en Estambul, los mandatarios de ambos países volverán a verse las caras. El príncipe heredero saudí Mohamed Bin Salmán, señalado como actor intelectual del asesinato, se reunirá con el mandatario turco en Ankara. Tras la conmoción generada por el crimen en el año 2018, y un opaco proceso judicial, Erdogan señaló como principal culpable a Bin Salman generando una tirantez en las relaciones que ya habían sido afectadas por los sucesos de la primavera árabe.
Hace unos pocos meses Erdogan y Bin Salman se mostraron dispuestos a un acercamiento, esto se reflejó en la reunión pactada para el pasado miércoles 22 de junio que despertó expectativas sobre un relanzamiento de las relaciones entre ambos. Los dos países enfrentan desafíos comunes como la crisis energética y alimentaria, a las que se suman los problemas económicos derivados de la situación post COVID- 19 y de la guerra ruso ucraniana.
El viaje se produce en un momento en el que Turquía se enfrenta a una crisis económica, alimentada por el colapso de su moneda y una inflación disparada, por lo que intenta conseguir apoyo financiero y petrodólares de los países del Golfo ricos en energía. Asimismo ambas economías son complementarias. Arabia Saudí se especializa en el sector energético, mientras que Turquía se especializa en la industria de Defensa y de alimentos, lo cual demuestra que este
2 acercamiento es política y económicamente lógico.
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