La ofensiva del ejército sirio y la aviación rusa comenzada el 19 de junio para recobrar el sudoeste, donde se encuentra la ciudad de Daraá, cuna del levantamiento contra el gobierno, está siendo considerada un éxito. Numerosos grupos opositores ya se han rendido y negociado su salida de la región. Parece ser que el valor simbólico y estratégico para Bashar al Asad pesa más que el acuerdo de cese al fuego firmado entre Rusia, Jordania y EEUU en donde designaba el área que rodea Daraá como “zona de distensión”.
Según datos de la ONU, esta situación ha forzado el desplazamiento de más de 150000 personas obligadas a huir de sus casas. Miles de ellos buscaron el resguardo en la frontera con los Altos del Golán ocupados por Israel, debido al acuerdo con Rusia para evitar enfrentamientos entre sus fuerzas aéreas. Otro grupo intentó pasar la frontera con Jordania, que después del Líbano y Turquía es el país que más refugiados ha permitido resguardarse, albergando más de 1.3 millones de personas desde el inicio del conflicto; pero el gobierno de Ammán ha cerrado los accesos y declarado no poder seguir recibiendo más refugiados. Jan Egeland, secretario general de la ong Norwegian Refugee Council y consejero de la ONU, afirmó que debido a los bombardeos fueron suspendidos los convoy humanitarios y rogó a Jordania e Israel que abran sus puertas.
Justamente, los mayores interesados en que los enfrentamientos se alejen de la zona son tanto Israel, que teme que el conflicto alcance su territorio y Jordania, cuya situación es cada vez más inestable. Si bien el primero ha proporcionado a los desplazados ayuda humanitaria y atención médica, su postura es contraria al ingreso de refugiados sirios a su territorio. Por su parte, después de una primera negativa, Jordania terminó por ceder a la presión permitiendo la entrada de unos 300 refugiados.
https://www.theguardian.com/world/2018/jun/30/syria-southern-towns-surrender-to- assad-forces
http://www.jordantimes.com/news/local/296-syrian-refugees-cross-border%E2%80%99