El pasado 8 de junio, las fuerzas armadas hutíes anunciaron la prohibición “completa y total” a la navegación marítima israelí en el Mar Rojo y reivindicaron el lanzamiento de misiles contra Israel. Estas medidas representan una acción de presión militar y económica en respuesta a los ataques israelíes contra la República Islámica de Irán.
Mediante un comunicado oficial, el grupo rebelde justificó la escalada como parte del principio de “frentes unificados” contra la agresión estadounidense-sionista y como un mecanismo para poner fin al asedio contra el “Eje de la Resistencia”, respaldado por Irán. En esta línea, declararon que cualquier movimiento del enemigo sería considerado un objetivo militar legítimo.
Con estos acontecimientos, la facción yemení reactiva su campaña de hostigamiento naval, suspendida desde el alto el fuego en Gaza de octubre de 2025, el cual había significado el cese más relevante en los ataques de los insurgentes. La renovada amenaza cobra especial relevancia por su impacto sobre rutas marítimas estratégicas como el estrecho de Bab el Mandeb, corredor que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y el océano Índico, por donde transita aproximadamente el 12% del comercio marítimo mundial. Además, se produce en un contexto de bloqueo del estrecho de Ormuz, principal vía de salida de las exportaciones energéticas del Golfo. La simultánea presión sobre ambos corredores incrementa la vulnerabilidad de las cadenas de suministro internacionales y profundiza la incertidumbre económica global.
En paralelo, los hutíes han reivindicado un ataque contra territorio israelí, dirigido contra “objetivos sensibles en la región de Jaffa” -Tel Aviv- alcanzados con éxito. Por su parte, el ejército israelí confirmó que el misil fue interceptado con éxito tras activar las alertas de emergencia en Jerusalén, Tel Aviv y el centro del país.
Esta reanudación de las hostilidades y la implicación de Yemen pone en riesgo el éxito de las negociaciones de paz impulsadas por Estados Unidos (EEUU) tras el alto el fuego regional lanzado el pasado 8 de abril. El recrudecimiento se produjo luego del bombardeo israelí sobre los suburbios sureños de Beirut.
AGOSTINA CASTRO