Por su ubicación geográfica, Libia siempre ha sido un punto neurálgico de la ruta migratoria del Mediterráneo central. Sin embargo, ahora también ha reemplazado a Marruecos como punto de
salida vía aérea para migrantes ilegales provenientes de Asia y África.
En el transcurso del último mes, llegaron a Managua tres vuelos chárter provenientes de Libia: dos de Bengasi y el último de Trípoli. Los vuelos, que no fueron registrados ante la Autoridad Nacional de Aviación en Nicaragua, transportaban alrededor de 400 migrantes de Asia y África cada uno. Si bien el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos había emitido una advertencia sobre la explotación de vuelos civiles para actividades de tráfico de inmigrantes y trata de personas a través de Managua, el régimen nicaragüense continúa facilitando estos movimientos para aumentar la presión sobre la potencia del Norte, especialmente en lo que respecta a la crisis en su
frontera sur.
Además, en lo que respecta a su posición en el Mar Mediterráneo, Libia – junto a Europa – fue objeto de críticas de Médicos Sin Fronteras (MSF) el pasado 8 de junio. Luego de una operación de rescate de más de 9 horas, la ONG francesa emitió un comunicado condenando las políticas migratorias de la Unión Europea. Gracias a la alerta emitida por la ONG alemana Sea Watch, fue posible rescatar a 165 personas migrantes y recuperar 11 cuerpos sin vida. En “X”, MSF denunció las devastadoras y sangrientas políticas europeas en materia de migración y la falta de asistencia a las personas que se disponen a cruzar el Mediterráneo. La crítica también alcanzó a las autoridades libias, cómplices y víctimas de la “externalización de las fronteras europeas”, por el rechazo de los guardacostas libios
– financiados por Europa – a recuperar los cadáveres mencionados.
Palabras clave: Libia – Nicaragua - Europa – Estados Unidos - Migración