IREMAI· GEMO
REPORTE
FRAME 01/14 · 10 de abril de 2026

Las monarquías del golfo frente al cese al fuego

Luego de cinco semanas de conflicto en la región, Estados Unidos e Irán llegaron a un alto al fuego el pasado 7 de abril, producto de la mediación del primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif. El mismo tendrá una duración de dos semanas, en las cuales se prev

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10 de abril de 2026 2 min Medio Oriente 380 palabras
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Luego de cinco semanas de conflicto en la región, Estados Unidos e Irán llegaron a un alto al fuego el pasado 7 de abril, producto de la mediación del primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif. El mismo tendrá una duración de dos semanas, en las cuales se prevén negociaciones entre las partes en función de los puntos exigidos por ambas. Dicha medida fue celebrada por las monarquías de la península arábiga, quienes fueron blanco de una gran parte de los ataques iraníes.

Los ministerios de Asuntos Exteriores de Arabia Saudita y Qatar emitieron comunicados declarando que el alto al fuego es un “primer paso hacia la desescalada regional”. Además, urgieron a las partes a respetar la soberanía, seguridad y estabilidad regionales, evitando la propagación de cualquier intento de regionalización de las tensiones.

Y es que, en realidad, este cese a las hostilidades parecería albergar cierta esperanza de que Irán cese sus ataques contra las monarquías árabes –de las cuales Emiratos Árabes Unidos (EAU) se llevó la peor parte–. Sin embargo, tan sólo horas después del anuncio, EAU, Kuwait y Bahréin registraron ataques con drones y misiles contra instalaciones petrolíferas y gasíferas, plantas de energía y plantas desalinizadoras.

Ahora bien, una de las cuestiones primordiales para las monarquías del Golfo es, quizás, la reapertura del estrecho de Ormuz –controlado, en su margen oriental, por Irán–. Mientras que EAU sostiene que “ningún país debería tener el poder de cortar las arterias del comercio global” y que “el Consejo de Seguridad de la ONU tenía la responsabilidad de actuar y fracasó en ello”, Arabia Saudita y Qatar se mostraron más cautelosos en sus declaraciones, abogando, más bien, por el cumplimiento de la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982, la cual estipula la libre navegación de los estrechos –como es el caso de Ormuz–.

Justamente, dicho estrecho es clave para estos países productores y exportadores de petróleo, ya que el cierre del mismo –o el eventual cobro de un “peaje” por parte de Irán– golpea a sus economías –que, claro está, son altamente dependientes de la exportación del crudo–. Como si fuera poco, por este estrecho pasan, además, las importaciones de alimentos de dichos países, por lo que la reapertura de Ormuz se vuelve urgente para evitar una crisis alimentaria.

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