No hay certezas sobre el curso que tomará el conflicto: podría prevalecer una salida negociada, o podría hacer metástasis en la región, con la entrada en conflicto de otros actores rivales de Israel, como Hezbollah y hasta Irán.
Hay dos actores de la Península que están trabajando en estos dos sentidos. Mientras que Arabia Saudita se limitó a condenar los sucesos y Emiratos Árabes mantiene un perfil bajo, Qatar esta teniendo un rol activo. El pequeño Emirato ha buscado mostrarse como un interlocutor y mediador confiable en los conflictos regionales. Ha logrado una tarea no sencilla: es un aliado clave de Europa y Estados Unidos, pero al mismo tiempo, Hamas tiene una oficina política en Doha. Aún más, Qatar paga salarios de empleados públicos de Gaza y otorga ayuda humanitaria a familias palestinas vulnerables.
Gracias al accionar qatarí, se llegó a un acuerdo para liberar a ciudadanos extranjeros y civiles palestinos gravemente heridos desde Gaza a Egipto. Al mismo tiempo, el Emir le aseguró al secretario de Estado estadounidense que haría todo lo posible para evitar que el conflicto de amplíe a la región.
Pero a pocos kilómetros, los huties, un grupo rebelde del norte de Yemen, lanzaron miles de misiles balísticos y drones desde el mar Rojo, con destino a Israel. Su portavoz confirmó la participación en al menos otros dos ataques similares y afirmó que podrían continuar si se prolongaba la “agresión israelí”. Este grupo rebelde es considerado como parte del “eje de resistencia” iraní, un grupo de milicias chiitas, anti-EEUU y anti-Israel que operan en distintos países de la región. Aunque los ataques fueron abortados a tiempo sin daños a civiles, muestra la delicada situación que vive la región, la cual esta al borde de sufrir una expansión de la conflictividad.
Palabras clave: Israel, Hamas, Qatar, Yemen.