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FRAME 01/14 · 2 de octubre de 2024

La muerte de Hassan Nasrallah y una nueva escalada de tensiones entre Israel e Irán

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Fotografía · IREMAI Derechos reservados
2 de octubre de 2024 8 min Medio Oriente 1.742 palabras
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La operación "Inundación de al-Aqsa", llevada a cabo por Hamás contra Israel el 7 de octubre de 2023, alteró significativamente las reglas de juego en el tablero geopolítico de Medio Oriente, incrementando las tensiones de manera sostenida. La contraofensiva israelí en Gaza se ha envalentonado a tal punto que, a pesar de la creciente incertidumbre sobre las consecuencias del conflicto y la pérdida de respaldo internacional, el Primer Ministro Benjamín Netanyahu afirma que

no detendrá las acciones militares hasta lograr una “victoria total” de Israel.

Es en el mencionado contexto que un nuevo episodio tuvo lugar cuando el pasado 28 de septiembre el movimiento de resistencia libanés Hezbollah confirmó el asesinato de su secretario general, Hassan Nasrallah. El suceso ocurrió durante los ataques aéreos israelíes que alcanzaron los suburbios del sur de Beirut el día previo. "Su Eminencia Sayyed Hassan Nasrallah, Secretario General de Hezbollah, se ha unido a sus grandes e inmortales camaradas mártires, cuyo camino lideró durante casi treinta años, durante el cual los condujo de victoria en victoria, sucediendo al Maestro de los Mártires de la Resistencia Islámica en 1992 hasta la liberación del Líbano en 2000, a la gloriosa victoria divina en 2006 y a todas las batallas de honor y sacrificio, llegando a la batalla de apoyo y heroísmo en defensa de Palestina, Gaza y el pueblo palestino oprimido", se lee en el comunicado

emitido por la resistencia libanesa.

El ejército israelí afirmó posteriormente que la operación tuvo como objetivo el cuartel general principal de Hezbollah y varios depósitos de armas. Sin embargo, estos ataques contra los aliados de Irán pueden interpretarse como parte de una estrategia más amplia para recuperar el poder disuasivo de Israel en la región, tras la violación sin precedentes de su seguridad nacional el 7 de

octubre.

Fue en abril de 2024 cuando la confrontación Irán-Israel comenzó a tomar nuevos bríos con el ataque de este último al consulado de Teherán en Damasco, donde resultó muerto el general Mohammad Reza Zahedi, quien había sido líder de las Fuerzas Al-Quds. Luego llegaría la muerte de Ismail Haniyeh, líder del grupo Hamás, en el propio suelo iraní, durante su viaje a la toma de posesión del nuevo presidente. Por último, los recientes ataques a los dispositivos "beepers" utilizados por miembros de Hezbollah, los cuales dieron como resultado la muerte de varios de sus

miembros. Estos hechos evidencian que la estrategia de Israel ha cambiado, siendo ahora más precisa, específica y directa, donde la ciberseguridad y el temor psicológico adquirieron nuevas

dimensiones.

La respuesta del denominado “Eje de la Resistencia” no es, por el momento, coordinada ni tampoco se han anunciado operaciones a modo de represalia contra Israel, algo que ha venido siendo una lógica en estos últimos meses. Después de cada asesinato, Hezbollah confirma que su sistema de mando y control no se ve afectado, y luego lanza una escalada controlada para confirmar su preparación frente a los choques enemigos. Esto fue evidente el pasado 24 y 29 de septiembre, cuando el movimiento lanzó un ataque con misiles el día después de la campaña aérea de Israel, esencialmente para confirmar que sus capacidades de misiles estaban cargadas, listas para

funcionar.

Por su parte, las Fuerzas Armadas yemeníes atacaron el aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv con el misil balístico conocido como Palestina-2, luego del ataque de Israel. "La fuerza de misiles de las fuerzas armadas yemeníes lanzó una operación contra el aeropuerto de Jaffa, conocido en Israel como Ben Gurion, durante la llegada del criminal Benjamín Netanyahu", dijo el comandante del ejército de los hutíes en un comunicado el 28 de septiembre. Sin embargo, según noticias

posteriores, el ejército israelí dijo que derribó el misil fuera de su espacio aéreo.

La Resistencia Islámica en Irak (IRI) también anunció varios ataques contra objetivos israelíes el sábado. "Los muyahidines de la Resistencia Islámica en Irak atacaron hoy, sábado 28/09/2024, un objetivo vital en Al-Rashrash (Eilat) en nuestros territorios ocupados, utilizando drones", afirmó IRI.

Al respecto tampoco se han notificado grandes pérdidas para el ejército de Israel.

¿Quién era Nasrallah?

Sayyed Hassan Nasrallah fue una de las figuras árabes más poderosas de Medio Oriente. Nació en 1960, en Sharshabouk -al este de Beirut, Líbano-, en el seno de una familia chiita. Desde muy joven inició su carrera política, uniéndose al Movimiento de los Desfavorecidos -conocido como Amal- durante la guerra civil libanesa, en 1975. Dicho movimiento había sido creado para mejorar las

condiciones de vida de la comunidad chiita en el Líbano.

En 1976, Nasrallah viajó a Irak para estudiar un seminario religioso dedicado a eruditos chiitas. Luego regresó al Líbano y un año después apoyó al imán iraní Ruhollah Khomeini, quien estableció la

República Islámica en Irán. Cuando en 1982 Israel invadió el Líbano, el entonces presidente libanés Elias Sarkis formó un Comité de Salvación Nacional unificador, en el que incluyó al movimiento Amal y también al líder de las Fuerzas Libanesas, Bashir Gemayel, el principal aliado cristiano de Israel en el Líbano. Producto de este hecho, Nasrallah abandonó Amal sintiéndose traicionado. Luego, junto

a otros desertores, fundó Hezbollah en 1982.

En 1985, Nasrallah se convirtió en jefe del consejo ejecutivo de Hezbollah y miembro de la shura. Años más tarde, en 1992, Israel lanzó un ataque aéreo y mató a Sayyed Abbas Mussawi, entonces secretario general de la organización. Desde entonces, Nasrallah se desempeñó en dicho cargo hasta su muerte. Bajo su liderazgo, Hezbollah entrenó a combatientes del grupo armado palestino Hamás, así como a milicias iraquíes y yemeníes, y obtuvo armas y apoyo financiero por parte de Irán; todo ello para combatir a las fuerzas israelíes en la región. Nasrallah desempeñó un papel clave en la transformación del movimiento hacia la poderosa fuerza política y militar que representa hoy en día

en Líbano.

La incursión terrestre de Israel en el Líbano

Posteriormente a los hechos ocurridos con la muerte de Nasrallah, se especulaba con la posibilidad de que Israel comenzara una incursión terrestre hacia al sur de Líbano. El lunes 30 de septiembre el jeque Naim Qassem, líder adjunto de Hezbollah, declaraba "estamos bastante preparados; si los

israelíes quieren una incursión terrestre, las fuerzas de resistencia están listas para eso".

Finalmente, la invasión al sur del Líbano por parte de Israel comenzó el martes 1° de octubre, pese al llamado en contra de Occidente y gran parte de la comunidad internacional. Según el ejército israelí, estas operaciones terrestres son “limitadas, localizadas y específicas basadas en inteligencia precisa", dirigidas a focos del grupo libanés en el sur del país, que representan "una amenaza

inmediata para las comunidades israelíes en el norte de Israel".

Las fuerzas israelíes han ordenado la evacuación de al menos 25 comunidades en el sur de Líbano, mientras el gobierno libanés afirmó que había más de un millón de desplazados. Actualmente hay dificultades para saber con exactitud qué parte de la infraestructura militar de Hezbollah sigue intacta luego de la operación en suelo libanés, denominada “Flechas del Norte”, y otros ataques

previos.

Si bien todavía los acontecimientos se encuentran en desarrollo, Hezbollah dijo el miércoles 2 de octubre que sus combatientes se estaban enfrentando con tropas israelíes que intentaban infiltrarse en una ciudad del sur de Líbano, después de haber rechazado previamente un intento de infiltración en otros lugares. Hezbollah "está involucrado en enfrentamientos continuos con los soldados del enemigo israelí que se infiltraron en la aldea de Maroun al-Ras desde el este", dijo el grupo en un

comunicado, agregando que varios soldados israelíes murieron y resultaron heridos en la batalla.

El ataque de Irán a Israel del 1° de octubre

La política de "espera estratégica" sostenida durante años por Irán, impulsada por los Ayatollahs -y que encubre la forma y modo de una respuesta iraní-, pareció cambiar con el ataque de drones y misiles de crucero hacia bases militares en territorio israelí en abril pasado. Ahora, el régimen iraní enfrentaba una nueva disyuntiva: volver a confrontar al enemigo con ataques directos, aun sabiendo que sus misiles serían nuevamente interceptados por el sistema Cúpula de Hierro —que en abril detuvo la mayoría de los misiles lanzados—, o no responder al llamado de sus aliados regionales, lo que podría haber sido visto como una señal de debilidad. Esta situación recordó la decepción de Hezbollah cuando Irán decidió no involucrarse directamente y no tomar parte en los

ataques que se esperaban tras el 7O.

Irán optó por la primera opción y, el martes 1° de octubre, lanzó una nueva ola de misiles contra Israel, el segundo ataque de características similares en pocos meses. Al igual que en abril, Irán habría notificado a Rusia y a Estados Unidos -a pesar de la negación de éste último- sobre la operación. Tras el ataque, se escucharon explosiones en Tel Aviv y Jerusalén, y las sirenas sonaron en todo el país. El ejército israelí ordenó a los ciudadanos que se dirigieran a áreas protegidas y refugios antiaéreos, mientras que el propio primer ministro, Benjamín Netanyahu, se resguardó en

un búnker subterráneo.

Medios israelíes reportaron que unos 200 cohetes y misiles fueron lanzados desde Irán, impactando directamente en varias ciudades israelíes. Un comunicado iraní afirmó que se habían disparado "decenas" de misiles, cuyo objetivo eran bases militares y edificios gubernamentales. A pesar del ataque, el portavoz militar israelí, Daniel Hagari, informó que no hubo heridos y permitió a los

ciudadanos salir de los refugios.

Hagari agregó que la Fuerza Aérea israelí seguía operando a plena capacidad y que esa misma noche continuarían los ataques en Medio Oriente, como lo habían hecho durante el último año. Este ataque iraní parece haber causado más daño que el de abril, cuando la mayoría de los drones armados fueron interceptados gracias a la cooperación entre Israel, Estados Unidos, Francia y otros

países, incluida Jordania.

Aunque el "dilema de seguridad" entre Israel e Irán parece haber tomado una nueva dirección, los constantes vaivenes estratégicos continuarán. Los líderes de ambos países lo dejan claro en sus discursos. En su declaración sobre el ataque con misiles, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) advirtió a Israel que volvería a ser atacado si tomaba represalias. "Atacamos el corazón de las tierras ocupadas. Si el régimen sionista intenta responder a la operación iraní, enfrentará respuestas aplastantes", declaró el IRGC. Por su parte, el primer ministro Netanyahu publicó un mensaje dirigido al pueblo iraní el 31 de septiembre, afirmando que el cambio de régimen

en Irán ocurriría "antes de lo que la gente piensa".

Fuentes

thecradle.co aljazeera.com middleeasteye.net

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