Poco menos de 450 km de mar Mediterráneo separa la costa libia de la Sicilia italiana. Por ese tramo arriesgaron sus vidas decenas de miles de migrantes, quienes provenientes principalmente de África subsahariana atraviesan Libia para llegar a Europa. Contando sólo desde el 2018 han perecido aproximadamente 2500 refugiados y migrantes.
Frente a esta situación, la Unión Europea (UE) se debate entre la indiferencia y la persecución política y judicial de refugiados y de las organizaciones humanitarias que los socorren, buscando contener los flujos de migrantes directamente en la costa libia. Aquellos que son interceptados por la Guardia costera de Libia, financiada por la UE, son forzados a retornar al país africano, y recluidos en prisiones llamadas campos de refugiados donde apenas sobreviven, asistidos por organizaciones humanitarias y expuestos a la violencia, extorsiones y desamparo, en un territorio donde ningún gobierno ha logrado imponer su autoridad sobre el resto del país. El conflicto entre el este y el oeste de Libia se ha cargado todas las iniciativas de paz propuestas por la ONU, mientras que las fuerzas de Haftar, quien responde al Congreso de Tobruk, asedian a las milicias que defienden el Gobierno de Acuerdo Nacional en Trípoli.
El miércoles, un bombardeo que impactó en el centro de migrantes de Tayura, a las
afueras de la capital, provocó 44 personas muertas y 80 heridos de un total de más de 600 personas que sobreviven allí. En Libia está considerado como delito atravesar irregularmente las fronteras, por lo que al ser “rescatados” en alta mar y devueltos a Libia son detenidos. Los migrantes y refugiados están sometidos a todo tipo de abusos y suelen esperar años hasta poder ser reubicados por la Agencia para los Refugiados de la ONU (ACNUR).
http://www.institutodeestrategia.com/articulo/africa/libia-bombardeo-centro-migrantes-deja- decenas-muertos/20190703120629025321.html
https://elpais.com/internacional/2019/06/28/actualidad/1561715877_033227.html