Los efectos de la crisis e inestabilidad en Túnez ya no son sorpresivos. A las tensiones sociales y económicas sumamos ahora la división política interna que profundiza la brecha entre el presidente y el Primer Ministro.
Túnez continúa con sus esfuerzos para superar la crisis económica agudizada aún más con el pacto alcanzado con el FMI en 2016 por un préstamo de 2.500 millones de euros. En virtud del mismo, el Primer Ministro Chahed se comprometía a reducir los gastos del Estado y a aplicar medidas de austeridad que incluían subidas de impuestos, reformas comerciales y financieras, recortes y despidos. Ello implicó el enfrentamiento, en primera instancia, con el líder del sindicato UGTT de empleados públicos, sumado a las movilizaciones de jóvenes que encabezan los reclamos sociales.
Las pasadas elecciones municipales libres fueron un correctivo para el partido Nidaa Tounes, fundado por el presidente Essebsi y al que pertenece Chahed. En dichas elecciones, el partido consiguió apenas el 22% de los comicios, mientras que Ennahda, el partido islamista moderado y principal adversario electoral, pero socio del gobierno, ganó 130 alcaldías entre las que se encuentran las ciudades más importantes del país.
La búsqueda de un culpable ante la crisis que azota a Túnez lo deja a Chahed a merced de la lucha por el poder y los juegos políticos. El hijo del presidente, Hafed Caid Essebsi, pidió públicamente la dimisión del primer ministro, acompañado posteriormente por el apoyo de su padre, quién expresó a través de una cadena televisiva: “Si esta situación continúa, el primer ministro debe dimitir o acudir al Parlamento solicitando una moción de confianza”. El problema más grande de Chahed es que, incluso con los votos de Ennahda, no tiene garantizado el apoyo de la mayoría del Parlamento.
https://elpais.com/internacional/2018/07/17/actualidad/1531837551_826597.html
https://www.middleeastmonitor.com/20180716-tunisias-president-says-pm-should-quit- if-crisis-continues/