El pasado miércoles 4 de julio, el Primer Ministro de la Región Autónoma del Kurdistan (KRG) ofreció una tregua a los funcionarios iraquíes a fin de solucionar el problema de la explotación y exportación de crudo de uno de los enclaves más estratégicos de la zona: Kirkuk.
La oferta kurda, que todavía no ha tenido respuestas por parte de Bagdad, consiste en la reanudación de la exportación de crudo hacia Turquía, a través del puerto de Ceyhan, utilizando conductos propios del Kurdistán, a cambio de que la Organización Estatal iraquí de Marketing de Petróleo (SOMO, por sus siglas en inglés) tome la iniciativa respecto del marketing comercial y reciba los ingresos correspondientes.
La decisión de Barzani de volver a poner sobre la mesa las negociaciones tiene como último antecedente la decisión de la Corte Suprema de Irak de posponer la legislación que permite al KRG exportar crudo independientemente del gobierno federal iraquí.
En medio de un contexto altamente restrictivo, donde la cuestión del petróleo es uno de
los puntos calientes entre Erbil y Bagdad, Kirkuk ha visto afectado profundamente su producción y exportación de crudo desde el año pasado, cuando a posteriori de la celebración del referéndum kurdo, las fuerzas iraquíes tomaron el control físico y territorial del enclave.
Teniendo en cuenta la profunda crisis presupuestaria y fiscal que sufre el gobierno autónomo, la reanudación de las exportaciones, tanto hacia Turquía como hacia Irán, constituye un punto clave para relanzar la economía kurda.
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