Esta semana, Estados Unidos (EEUU) acusó públicamente a Rusia de intervenir en Libia para lograr resultados que le den mayores ventajas. En enero, las potencias extranjeras habían firmado un acuerdo en donde se comprometían a abstenerse de intervenir en el conflicto libio, apostando a un proceso de paz, ya que sostenían que el conflicto era sólo posible por el apoyo dado a los grupos enfrentados por países extranjeros.
La acusación fue hecha por el comandante general de las fuerzas estadounidenses en África, Stephen Townsend, para quien Rusia está tratando de obtener mayor margen de influencia. Según EEUU, el gobierno ruso habría enviado aviones de combate para apoyar a mercenarios -también rusos- pertenecientes al grupo paramilitar Wagner. De acuerdo a su informe, los aviones primero fueron a Siria, donde se pintaron tapando el origen ruso, y de ahí fueron a la base en Libia para dar soporte al grupo.
Al Jazeera afirmó que miles de estos mercenarios huyeron de Libia, y es por eso que fueron necesarios los aviones para poder evacuarlos. Esto representaría un claro revés para la facción de Khalifa Haftar. 8 La respuesta desde el lado ruso fue tajante. El senador Frants Klintsevich declaró que se trata de una nueva campaña de notificas falsas llevada a cabo por Washington. Mientras que el canciller ruso, Serguei Lavrov, volvió a reiterar su apoyo a la propuesta del presidente del Parlamento de Tobruk, Aguila Saleh, sobre una solución a través de conversaciones de paz con cese inmediato al fuego.