El pasado 20 de mayo las fuerzas de inteligencia iraquíes capturaron a Abdulnasser al-Qirdash, quien sería el nuevo candidato a líder del autoproclamado Estado Islámico (ISIS) y por ende sucesor de Abu Bakr al-Baghdadi.
Este último fue neutralizado por las fuerzas de operaciones especiales de Estados Unidos en octubre del año pasado, dejando a la organización terrorista sin un cabecilla. Sin embargo, la organización permaneció así solo momentáneamente, ya que al interior de ISIS, Al-Qaeda y demás grupos terroristas, siempre hay alguien dispuesto y preparado para asumir el papel de líder.
En cuanto a al-Qirdash, se dio a conocer que antes de haber sido jefe del Comité de Negociaciones al interior de ISIS y estar a cargo de los ataques llevados a cabo en Dayr al-Zawr, una provincia siria fronteriza a Irak y de importancia geoestratégica, fue miembro del grupo terrorista Takfiri al-Qaeda. Además, según los informes brindados por las fuerzas de seguridad iraquíes, al-Qirdash es uno de los eslabones en la cadena para poder llegar al actual líder y sucesor de al-Baghdadi. 6 La lucha por parte de las fuerzas de seguridad e inteligencia iraquíes para recuperar territorios arrebatados por ISIS, capturar cabecillas, células, frenar atentados a tiempo y demás, no son una novedad. No obstante, es de suma importancia no retroceder en los avances logrados en el último tiempo, especialmente los alcanzados por las propias milicias y fuerzas internas del país.
El resurgimiento de ISIS es una amenaza constante, y más aún en lugares como Irak, donde la reconstrucción política, económica y civil parece nunca acabar. Esto demuestra que el virus producto del COVID-19 no es el único enemigo invisible al que el país se enfrenta, ya que además lucha diariamente contra el terror.
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