El lunes a la tarde se volvió a sentir en las calles de Jerusalén algo que no se experimentaba desde hace varios años. Un colectivo se prendió fuego a causa de un dispositivo explosivo que había sido colocado en la parte trasera del vehículo, causando heridas en alrededor de 20 pasajeros.
Inicialmente, se tenían dudas con respecto a si era o no un atentado suicida, pero con el correr del día y las investigaciones, se arribo a dicha conclusión.
El presidente de la ANP, Mahmoud Abbas condenó el ataque, junto con cualquier forma de violencia que atente contra la vida de palestinos e israelíes. Por su parte, el vocero de Hamas, Sami Abu Zuhri, salió al choque de Abbas acusándolo de “negar la intifada”, en referencia a la detención de tres jóvenes palestinos acusados de armar ataques, bajo el
marco de la cooperación en seguridad con Israel.
Tras la muerte de Abd al-Hamid Abu Srou, de 19 años, residente del campo de refugiados Aida cerca de Belén, quien se asumiera como responsable del atentado, la organización Hamas, emitió un comunicado que el joven pertenecía a su partido operando en Cisjordania.
El inesperado ataque, con reminiscencias de la intifada de principios de siglo, sorprendió a buena parte de la sociedad israelí y palestina. Tras un largo periodo de una tensa calma, donde los ataques con cuchillos hacia habitantes israelíes habían disminuido, no significa que la situación este neutralizada. Los mecanismos de la ocupación israelí sobre Cisjordania siguen en pie, operando casi de manera inalterable por el devenir de los sucesos.
http://www.haaretz.com/israel-news/1.715076observatorio 160422.docx
http://www.maannews.com/Content.aspx?id=771224
LIC. MARIANA MALDONADO
Observatorio Región MENA