El pasado domingo 13 de agosto un carguero con bandera de Palaos, pero propiedad de una compañía turca, ha sido obligado a una inspección forzosa en aguas internacionales del Mar Negro cercanas a Estambul, mientras se dirigía al puerto ucraniano de Izmail. Según el ministerio de Defensa ruso, el capitán del Sukru Okan (nombre del barco allanado) no acató el requerimiento de un buque militar del Kremlin para detenerse y someterse a una “inspección de transporte de materias prohibidas”. Para lograr su detención se realizaron disparos de advertencia y fue abordado por un helicóptero.
Desde que Moscú se retiró del acuerdo de granos del Mar Negro se han intensificado sus ataques contra las infraestructuras portuarias ucranianas y ha declarado como blanco potencial a los barcos que naveguen sus aguas con dirección a Ucrania.
“Les hemos advertido adecuadamente a nuestros interlocutores de la Federación de Rusia que este tipo de acciones podría provocar una escalada de tensiones en el Mar Negro”, indicó la presidencia turca el pasado 17 de agosto.
Ankara busca que Occidente acepte algunas demandas de Rusia y que, a su vez, Rusia renuncie a otras, con el objetivo de reiniciar las exportaciones de granos de Ucrania bajo la supervisión de la ONU y Turquía. El Kremlin ha afirmado que regresaría al acuerdo una vez que Occidente cumpla con ciertas obligaciones para garantizar la exportación fluida de sus propios granos y fertilizantes, incluyendo pagos y logística.