El Líbano se enfrenta a la peor crisis financiera y económica en décadas, y la escasez de productos esenciales, como el combustible y los medicamentos, se agrava cada día más. En este contexto, Sayyed Hassan Nasrallah, jefe del grupo político libanés armado Hezbollah, respaldado por Irán, manifestó que estaba dispuesto a ir a Irán en busca de combustible para ayudar a Líbano a hacer frente a la crisis de escasez.
Con anterioridad, el ministro interino de Finanzas, Ghazi Wazni, solicitó al consejo de Ministros de Líbano un anticipo en divisas para evitar un anunciado apagón total según Electricité du Liban, la compañía estatal de electricidad. También el presidente del Líbano, Michel Aoun, demandó tomar cartas en el asunto y convocó a Wazni para discutir la obtención de financiamiento con el gobernador del Banco Central de Líbano, Riad Salameh, quien ha mostrado reticencia a abrir créditos en pos de mantener las reservas de divisas en un nivel adecuado.
Cabe destacar, que desde los años noventa, Líbano sufre de insuficiente generación energética, situación que llevó a que los ciudadanos recurran a la suscripción de generadores privados que cobran diez veces más que la tarifa oficial. La petición coincide con la advertencia del gremio de propietarios de generadores eléctricos de que a partir de mediados del mes de junio sólo tributarán a sus clientes cinco horas diarias de energía.
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