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FRAME 01/14 · 24 de octubre de 2025

Giro estratégico: Turquía busca reducir su dependencia energética de Rusia e Irán

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Fotografía · IREMAI Derechos reservados
24 de octubre de 2025 2 min Medio Oriente 394 palabras
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Durante décadas, Rusia fue el principal proveedor de gas de Ankara. Tanto es así que, hace dos décadas, la cuota de mercado del gas ruso en Turquía ascendía a más de un 60%. Hoy esa cifra se sitúa en un 37%, lo que demuestra la clara ambición turca de reducir la dependencia extranjera y reforzar su seguridad energética.

En este marco, el gobierno de Erdoğan busca reducir aún más las importaciones tanto de gas ruso como de gas iraní. Es por ello que el vencimiento de contratos clave con Moscú —que suministra 22 mil millones de metros cúbicos (bcm) anuales— y Teherán —otros 10 bcm— suponen la excusa perfecta para renegociar y alcanzar acuerdos más flexibles y de menor volumen.

Ahora bien, ¿cómo planea Turquía compensar esta reducción de las compras de gas ruso e iraní? Por un lado, a través de la expansión de la producción doméstica, con la empresa estatal Turkish Petroleum Corporation (TPAO), mejorando su rendimiento en la explotación de los yacimientos locales. Por otro, apoyándose en importaciones de gas natural licuado (GNL), principalmente de Estados Unidos. De hecho, esta estrategia responde a la presión de Washington para que sus aliados reduzcan su dependencia energética de Moscú y Teherán, un tema abordado por Donald Trump y Erdoğan en su reunión de septiembre. Según Reuters, Turquía ya habría firmado contratos con proveedores estadounidenses por un valor de 43 mil millones de dólares, incluido un acuerdo a 20 años con la firma Mercuria.

Si bien es cierto que el gas ruso seguirá fluyendo —sobre todo por su precio competitivo—, este giro apunta a posicionar a Ankara como un hub energético entre Asia y Europa, a la vez que le permite tener más autonomía y diversificar su cadena de suministro. Para 2028, la producción interna y las compras de GNL permitirían a Turquía cubrir más de la mitad de su demanda y reducir casi a la mitad su dependencia del gas por gasoducto. Este cambio también fortalece la resiliencia del país frente a eventuales interrupciones o presiones geopolíticas de Rusia e Irán, y refuerza su poder relativo frente a ambos. Para estos últimos, en cambio, el viraje turco representa una pérdida significativa de influencia, al tratarse del último gran mercado europeo que mantenía vínculos energéticos sustanciales con ellos.

Palabras clave: Türkiye – Irán – Rusia – gas – Estados Unidos

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reuters.com nordicmonitor.com

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